La violencia narco-criminal en Córdoba ha cruzado una nueva frontera de crueldad y absurdo.
El pasado jueves, en el corazón de barrio Yapeyú —una zona castigada por la inseguridad y el tráfico de drogas—, una joven madre de ocho hijos salvó su vida de milagro tras ser el blanco de un “trabajo” por encargo que no era para ella.
La víctima, quien alquila una vivienda en el sector desde hace apenas un mes, se encontró cara a cara con la muerte cuando regresaba a buscar ropa.
Al llegar, fue abordada por un hombre que vestía ropa similar a la de un guardia de seguridad (pantalón y remera marrón).
Sin embargo, bajo la gorra no había un custodio, sino un sicario presuntamente drogado con una misión clara: enviar un mensaje de sangre.
Un error casi fatal filmado en vivo
Según la investigación que lidera la fiscal Silvana Fernández, el agresor portaba una pistola en una mano y su teléfono celular en la otra.
El objetivo del dispositivo era documentar la ejecución para sus “empleadores”: una pareja de internos alojados en la cárcel de Villa María.
El sicario buscaba a la hermana de Aldana Juárez, la antigua moradora de la casa que hoy purga condena por un asesinato ocurrido en 2024.
Pese a que la inquilina actual le suplicó que ella no tenía nada que ver con la familia Juárez, el atacante no escuchó razones.
“Disparó a matar. Ella alcanzó a tirarse a un charco de barro y el segundo tiro fue recto a la espalda. Es un milagro que esté viva”, relató “Esteban”, un vecino que hace tres décadas habita el barrio y que fue testigo del espanto.
La joven logró correr bajo una lluvia de balas.
Un proyectil le atravesó el muslo, pero la adrenalina le permitió refugiarse en una casa vecina.
Fue trasladada de urgencia en moto al Hospital Córdoba, donde ingresó desvanecida pero, afortunadamente, fue estabilizada y dada de alta días después.

El origen: Venganza tras las rejas
La trama detrás del ataque parece sacada de una serie de ficción oscura, pero es la realidad del sistema penitenciario cordobés.
Aldana Juárez y su pareja, Alexander “Cara de Gatito” Carballo, están presos por el crimen de Axel Gómez, asesinado en abril de 2024.
Desde entonces, la violencia no ha cesado.
Juárez denunció recientemente que una compañera de pabellón en Villa María le mostró el video del ataque a la inquilina para atormentarla.
Juárez logró arrebatarle el teléfono a su rival y entregarlo a las autoridades, asegurando que el ataque fue ordenado por esa interna y su marido (también preso) debido a viejas rencillas carcelarias.
Un sicario prófugo
A pesar del hermetismo judicial, se sabe que la policía busca intensamente a un sospechoso apodado “Sicario”, quien operaría en Villa María y habría viajado a la capital exclusivamente para cumplir el encargo.
Hoy, la víctima vive con un trauma imborrable.
Es el daño colateral de una guerra que no le pertenece, en un barrio donde, según los vecinos, “las balaceras son cosa de todos los días” y la vida parece valer lo que dura un video enviado por WhatsApp desde una celda.
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