La Legislatura de Córdoba aprobó este lunes una serie de modificaciones clave a la Ley Provincial de Tránsito 8.560. La reforma, impulsada por el Ejecutivo, busca modernizar los controles viales y adecuar la normativa a las prestaciones tecnológicas de los vehículos actuales y a los nuevos sistemas de vigilancia digital.
Uno de los cambios más esperados por los conductores es la validación de las luces DRL (Daytime Running Lights).
A partir de la publicación de esta ley en el Boletín Oficial, estas luces tendrán el mismo estatus legal que las luces bajas para circular de día por los corredores provinciales.
Esta disposición regirá siempre que exista luz natural suficiente y condiciones de visibilidad normales.
Es requisito indispensable que, al encenderse las DRL delanteras, también se activen automáticamente las luces de posición traseras.
Sin embargo, ante condiciones climáticas adversas como niebla o lluvia intensa, seguirá siendo obligatorio el uso de las luces bajas convencionales.
Radarización y tecnología en el control vial
La nueva normativa da un paso firme hacia la digitalización al permitir oficialmente la radarización de las rutas.
Se autoriza el uso de dispositivos electrónicos remotos y medios digitales para detectar y documentar infracciones de manera automática.
Para facilitar la defensa de los conductores, la ley establece que, si la infracción se comete a más de 60 kilómetros del domicilio del infractor, el descargo podrá realizarse en la justicia de faltas de su lugar de residencia.
En caso de conductores domiciliados fuera de la provincia, el trámite deberá gestionarse a través de la plataforma “Ciudadano Digital”
Reclasificación de infracciones y nuevas sanciones de Tránsito
El esquema de faltas fue reordenado para endurecer las sanciones ante conductas de riesgo.
Se tipificaron como faltas graves la conducción bajo efectos de sustancias o sin licencia habilitante.
Por su parte, pasaron a ser muy graves el exceso de velocidad, la falta de seguro obligatorio, el exceso de carga en transportes y las carreras clandestinas.
Un punto innovador es la incorporación de la reiterancia como agravante, analizando la conducta del infractor antes de que las sanciones previas queden firmes.
Además, la ley suma un enfoque pedagógico al permitir sanciones de trabajo comunitario e “instrucciones especiales”, como cursos de seguridad vial o programas terapéuticos.
Finalmente, se introdujo la figura del apercibimiento para infracciones menores.
Esta medida no conlleva una multa económica inicial, pero queda registrada en el sistema.
En caso de que el conductor reincida en un plazo determinado, el apercibimiento se transformará automáticamente en la sanción pecuniaria correspondiente.
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