Hay momentos en la vida en que a pesar de que nos encontramos en zona de “comodidad”, podemos sentirnos a la vez “estancados” y nos nace la necesidad de hacer nuevas cosas para progresar profesionalmente.
Así le sucedió a Jimena Pereyra, una joven de 29 años de la ciudad de Oncativo, que tiempo atrás trabajaba en un supermercado, cobraba su sueldo, se había comprado una moto.
Pero no la dejaba tranquila una inquietud interna: tenía estabilidad laboral, pero incertidumbre en el alma.
“Sentía que no era suficiente, que quería otra cosa para mi vida”, confiesa la joven a La Voz.
Una decisión que cambió el rumbo de su vida
Para Pereyra, la pandemia fue un momento determinante para enfrentar nuevas decisiones.
Realizó un curso online de programación que encendió la mecha de la curiosidad técnica. Tras algunas dudas, más adelante tomó finalmente la decisión que cambiaría su rumbo: renunció a su empleo sin esperar a terminar de pagar las cuotas de su moto.
Con la liquidación en el bolsillo, llegó a Villa María con el plan firme de empezar una carrera profesional en la Facultad Regional Villa María de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
La llegada a la ciudad no fue nada fácíl, ya que tras alquilar un pequeño departamento en barrio Bello Horizonte, la realidad golpeó su economía.
“Pensé que me iba a sobrar dinero, pero sólo me quedaron 4.000 pesos. No tenía nada más”, relató Jimena sobre sus primeros días.
Manos a la masa
A pesar de la situación, no bajó los brazos y acudió a la elaboración de panificación, un oficio que ya conocía.
“Al otro día que llegué, hice unos panes para salir a vender. Fui al cruce de las rutas 9 y 2, porque unos amigos camioneros me dijeron que ahí había mucho flujo de vehículos”, expresó.
Esa primera venta de emergencia se convirtió en su sustento diario.
En su moto carga una conservadora de telgopor llena de panes y se para junto a la ruta para vender a quienes están de paso.
Jimena se levanta antes de que salga el sol para elaborar sus productos.
Un emprendimiento en crecimiento
Con el paso del tiempo, su oferta ha crecido: panes caseros rellenos, de chicharrón, pastelitos, tortitas materas, pasta frola, sándwiches de milanesa y, recientemente, empanadas.
“Todo lo elaboro yo”, afirma con orgullo, aclarando que posee el curso de manipulación de alimentos y garantiza la higiene de lo que vende.
Su jornada laboral se extiende hasta las 14.30 o 15 horas, padeciendo las inclemencias del tiempo para atraer a su clientela principal: los camioneros, personal de Vialidad que tiene un campamento a pocos metros y viajeros que ya la reconocen y detienen su marcha para comprarle.
“Vivo solamente de esto, pago mi alquiler y estoy terminando de pagar la moto. Es ajustado, pero me da”, asegura.
Sus ganas de crecer no se detienen: actualmente compró un carrito con el que planea sumar café para ofrecer un servicio más completo.
Una meta fija
El inicio del ciclo lectivo 2026 es su meta principal de todo el esfuerzo físico y logístico que realiza.
Pereyra ya se encuentra inscripta para comenzar el cursillo de ingreso el 9 de febrero y arrancar formalmente la carrera de Mecatrónica el 16 de marzo, la cual tomó su atención gracias a un video.
“Vi un video de chicos de Villa María haciendo un auto a control remoto y me gustó cómo relacionaban la mecánica con la programación”, cuenta con entusiasmo.
Buscaba una carrera con salida laboral y que no tuviera límites de edad implícitos. “Es un sueño personal, quiero ser una profesional”, sentencia.
La chica de la moto
A través de redes sociales como Tik Tok donde aparece como “La chica de la moto”, cuenta su historia, y ha despertado la solidaridad de la gente.
Así, una familia de Neuquén le donó una lona para protegerse del sol, y otra le regaló una sombrilla que utiliza los domingos, cuando traslada su puesto a la costanera de Villa María.
Jimena trabaja de lunes a lunes, reservando los sábados para la producción y la organización, mientras el resto de los días sale a vender.
En los “tiempos muertos” cuando espera clientes en su puesto, los aprovecha para leer y mirar videos educativos en su teléfono, preparándose para el ingreso.
Un nuevo obstáculo
Ahora enfrenta otro obstáculo: su computadora se le rompió, la cual es una herramienta vital para una carrera tecnológica.
Por esta razón, realizará una venta de pizzas listas para hornear con el fin de recaudar los fondos necesarios para el arreglo.
“Aconsejo a los chicos jóvenes que aprovechen la oportunidad de estudiar, porque un título abre muchas puertas”.
A pesar de que sabe que el camino es difícil, más estando sola, tiene la firme convicción de que todo lo que vende cada día es un paso más hacia un futuro tan anhelado.
► Sumate al canal de Villa María VIVO! en WhatsApp para recibir todas las noticias ► https://whatsapp.com/channel/0029VavtLQL2ZjCw5Lpjz50H






































