Alcides Marucco organizó una colecta y viajó junto a su esposa Sonia a Bahía Blanca para entregar donaciones a los damnificados por la catástrofe. “Fue desgarrador ver todo destruido”, expresó entre lágrimas.
El prefiere que su nombre no aparezca, pero su historia y su humanidad refleja la solidaridad de decenas de villamarienses que se sumaron a la iniciativa. Es digna de contar. Y nombrar.
Alcides Marucco y su esposa Sonia viven en Villa María, pero días atrás estaban en una clínica de Alta Gracia. Alcides realizaba su turno de diálisis y Sonia lo acompañaba.
Las imágenes de la catástrofe en Bahía Blanca en la televisión los conmovió, movilizó. En pocas horas, organizaron una colecta que llevaron en persona a la ciudad bonaerense.
“Me largué a llorar y le dije a mi esposa: tenemos que hacer algo”
Marucco, quien enfrenta una enfermedad renal y depende de diálisis, no dudó en movilizarse. Mientras estaba haciendo el tratamiento, miraban la televisión.
“No pude evitar las lágrimas al ver lo que pasaba. Le pregunté a mi esposa si quería que viajáramos a ayudar”, relató.

Su primer gesto fue compartir la idea con compañeros de diálisis. La respuesta lo sorprendió: “De 16 pacientes, todos donaron algo. El dueño de la clínica llenó mi camioneta de alimentos. Fue una inyección anímica”.
A partir de ese momento, la ola de solidaridad creció. Al regresar a Villa María, ya tenía medio galpón de donaciones.
“La gente seguía llegando con todo: alimentos, lavandina, sillas de ruedas, bastones”, describió.

La llegada a Bahía Blanca
Cuando arribaron a la ciudad afectada, los esperaba un vecino de Bahía Blanca, al que contactó por conocidos villamarienses. Fue quien los guio hasta un galpón en el que descargaron las donaciones.
Antes de ello, Alcides y Sonia fueron conmovidos con lo que veían. Pero esta vez, no estaba mediada por una pantalla. Estaban en el lugar.
“Al entrar, veíamos colchones, muebles y autos destruidos sobre las veredas. Había barro por todos lados. Es una catástrofe”, contó.
Contó que de seis puentes, solo queda uno en pie. El panorama era desolador, pero también revelaba la fortaleza de los damnificados: “Nos recibieron con los brazos abiertos, esperando la ayuda de todos”.
“La solidaridad sigue viva”
Marucco destacó la generosidad de la gente. “El que más puso fue el que menos tiene. Toqué a tres o cuatro empresarios poderosos de Villa María y todavía espero la respuesta, pero eso no importa. Cada uno sabe lo que hace”, dijo.
Entre lágrimas, expresó su deseo de que esta tragedia sirva como enseñanza. “Tenemos que estar más unidos y entender lo frágiles que somos. Hay familias que lo perdieron todo, incluso la vida. No tomamos dimensión de lo que nos pasa en el planeta”, remarcó.
Ya de regreso a Villa María, Marucco solo tuvo palabras de gratitud. “Gracias a todos los que hicieron esto posible. Fue una emoción indescriptible. Esta solidaridad también es de ustedes”.
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