El cóctel de drogas que mató a Mignola sigue atacando a los jóvenes

El consumo de éxtasis aumentó un 146% en los últimos siete años y las edades promedios de quienes consumen rondan entre los 18 y 34 años. Son datos oficiales de la secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar).

Los números asustan. Pero más asusta cuando la realidad deja de ser algo lejano y toca de cerca.

En Córdoba las vertientes del narcotráfico no solo dan cuenta del éxtasis. También están el popper, LSD, además de la marihuana, cocaína y otro tipo.

Villa María no queda ajena. Cada vez son más los procedimientos encabezados por la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), donde cierran puntos de ventas de estupefacientes en barrios de la ciudad. Poco sirve.

La droga se mete en las venas de una sociedad que parece hacer oídos sordos a una realidad que cada día mata a más jóvenes.

Mignola

El fin de semana La Voz del Interior publicó una nota en la que describe el coctel de drogas que le produjeron la muerte a Francisco Mignola de 19 años en octubre del 2014. Hoy están en juicio los organizadores de la fiesta.

Allí se relata el recorrido que el joven hizo esa noche/madrugada y que permiten vislumbrar una realidad, que a tres años, no es muy diferente: la oferta de narcóticos.

Según la causa judicial, en la casa de un amigo, antes de salir a bailar, Mignola ingirió alcohol y cocaína, y luego, popper y éxtasis que había adquirido en el boliche Loquitas, de la ciudad de Córdoba.

Ya en la estancia El Silencio, en las Sierras Chicas, el joven, con antecedentes de adicción, continuó sumergido en un policonsumo sin pausa: en el estacionamiento bebió alcohol, fumó marihuana y aspiró cocaína, y luego, antes de ingresar a la pista, ingirió otra pastilla de éxtasis.

Mignola se dirigió a la playa de estacionamiento y comenzó “a desvariar, a tirarse al piso, a arrancar y comer pasto del suelo, a sacarse la ropa, a tocarse la cara, tirar sus cabellos hacia arriba, para luego moverse en todo momento, autolesionarse, sin tener ningún tipo de control sobre sí mismo, chocándose contra los vehículos estacionados”.

Días atrás otra persona murió en las calles de Villa María aparentemente por sobredosis. Los vecinos que describieron la escena a VILLA MARIA VIVO dijeron que el hombre deliraba, se había sacado la remera, no lo podían controlar y la misma persona afirmaba haber consumido cocaína. Hasta que convulsionó y nada pudo hacerse horas más tarde en el Hospital.

La droga está. No solo la marihuana y la cocaína. La solidifiación del comercio de drogas más sofisticadas dan cuenta de una realidad cada día más compleja. Será momento de dejar de hacer caso omiso, de replantear el cómo. Dejar de preocuparse y ocuparse verdaderamente.

Fuente: LaVoz.com.ar/Telam
Foto: Archivo

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