Ellas van al frente: No conseguía trabajo de ingeniera y decidió ser cadeta en moto
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Ellas van al frente: No conseguía trabajo de ingeniera y decidió ser cadeta en moto

El mercado formal de trabajo tiene una brecha de género entre los profesionales de diferentes áreas, que se expresa en la contratación de más varones que mujeres y en la imposibilidad de crecimiento en diferentes empresas o espacios laborales para estas últimas.

Esta es la experiencia de Camila Urenda, reciente recibida de la Ingeniería en Alimentos, quien se enfrentó a estas situaciones cuando comenzó su búsqueda laboral. Este año decidió empezar a hacer cadetería y sus principales clientas son mujeres, que deciden apoyar estas propuestas.

Falta de espacio en las empresas para las mujeres

En diálogo con Villa María VIVO, contó cómo surgió la idea de subir a su moto y empezar a hacer cadetería por la ciudad: “Me recibí de ingeniera en diciembre de 2018, automáticamente actualicé el currículum y lo repartí en todas las empresas de alimentos y afines de la zona”.

Sin embargo, luego de un par de entrevistas laborales y al no quedar seleccionada, decidió construir otra propuesta. “Al ver que la situación era la misma para otras colegas de mi curso, dada la situación económica actual y la resistencia que todavía tienen las industrias a la hora incorporar personal femenino, tuve que idear una manera de generar mis ingresos rápidamente”, agregó Urenda.

Como parte de la red de emprendimientos y de espacios de trabajo que se genera en Villa María, Urenda reconoció la demanda de cadetes mujeres que trasladaran papelería o hacer trámites.

“Suelo participar en un grupo en Facebook donde mujeres se ofrecen para diferentes trabajos, o solicitan ayuda de sus compañeras para diversos fines, una mañana una persona del grupo solicitaba ayuda para hacer un trámite y pensé: Eso lo puedo hacer yo”, narró.

Luego de buscar una conservadora y colocarla en su moto, Camila hizo un aviso con sus datos y los trámites que podía realizar. “Por suerte la respuesta fue inmediata y esa misma tarde ya estaba haciendo viajes para las mujeres que habían visto mi anuncio”, explicó.

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De prestadora autogestiva a clienta autogestiva

Respecto a sus “clientas”, Urenda mencionó que la mayoría son mujeres que vieron el anuncio y decidieron empezar a llamarla para contratar sus servicios.

“Casi todas tienen sus propios emprendimientos autogestivos también, lo que va generando una red de contactos muy linda, donde yo creo que se destaca la sororidad y la confianza entre sus miembros”, relató.

Como otra de la “virtudes” de esta cadena de apoyo y trabajo, Urenda contó que circula la publicidad “boca en boca”, donde los diferentes emprendimientos se recomiendan para diferentes tareas. “Se genera un feedback positivo”, sentenció.

Además, agregó: “También ofrezco un trato más personal que simplemente llamar a una cadetería y solicitar a quien esté disponible para hacer esa tarea, lo que es agradable para la persona que necesite mi servicio”.

¿Por qué la autogestión?

Urenda opinó que la mayoría de las mujeres que están empezando a generar trabajos autogestivos lo eligen por “falta de espacio para las mujeres en las empresas, la situación en general del país, posibilidad de armar sus horarios y rutinas, elegir con quienes trabajar y por cuanto, mayor posibilidad de darse a conocer gracias a las redes, estar más cerca de sus hijos”.

Si bien Urenda planea crecer profesionalmente en la profesión que estudió y a eso se dedicará el año próximo, dijo “mientras tanto puedo ganarme la vida y formar vínculos de valor con las mujeres de mi ciudad”.

Foto: ilustrativa

0 25 junio, 2019 Especial 1 junio 25, 2019

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