Juicio a Enzo Bianchi: Fiscalía y querella pidieron 12 años de prisión

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El juicio oral y público contra Enzo Sebastián Bianchi, único imputado por el asesinato de Agustín Ezequiel Racca Ferreyra, alcanzó su punto de mayor dramatismo y rigor técnico en los Tribunales locales.

Tras las primeras declaraciones del acusado, la audiencia dio paso a los alegatos de clausura, donde tanto el Ministerio Público Fiscal como la querella arrinconaron al imputado con pericias psicológicas y una reconstrucción minuto a minuto que sepultó la hipótesis de una “simple pelea”.

Bianchi llegó al banquillo con la defensa oficial de Ivana Castoldi (Asesoría Letrada del Tercer Turno).

Sin embargo, el protagonismo de la jornada se lo llevaron las acusaciones del fiscal de Cámara, Francisco Márquez, y de la abogada Florencia Vottero, quien interviene como querellante en representación de la madre de la víctima.

Ambos coincidieron en un pedido idéntico: 12 años de prisión de cumplimiento efectivo bajo la calificación de homicidio doloso.

Las “dos instancias” del crimen

Durante su exposición, la querellante Florencia Vottero desarmó la estrategia de la defensa al dividir el trágico suceso en dos momentos bien diferenciados, demostrando que no se trató de una reacción inmediata o improvisada.

Vottero detalló que existió un primer momento de discusiones que terminaron y tuvieron un cese; de hecho, Racca se apartó de ese sitio y se unió a otro grupo de personas.

Unos 30 minutos más tarde, el joven se alejó en moto junto a un amigo de la zona de la costanera con la intención de ir a orinar.

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Allí comenzó la segunda instancia. Según la querella, Bianchi vio que Racca se alejaba y comenzó a perseguirlo.

No lo hizo solo: se subió como acompañante en la motocicleta de un amigo, una posición que, según la abogada, fue una estrategia deliberada para poder manipular el cuchillo blanco de manera libre durante el trayecto, ya que llevaba el arma en la mano.

“No se puede hablar de una persecución con enfrentamiento porque la víctima ni siquiera sabía que venía por detrás; las puñaladas fueron por la espalda”, argumentó Vottero, sosteniendo que existió una planificación previa para matar y que el ataque fue teledirigido dos veces a zonas vitales: el lado izquierdo del tórax y el riñón izquierdo.

Ensañamiento con la víctima herida

Para sostener la clara intención de quitarle la vida, la querella se apoyó en el crudo testimonio de Lautaro Villarreal, amigo de la víctima y testigo presencial.

Villarreal relató ante el tribunal que, luego de recibir las dos primeras puñaladas iniciales desde el vehículo, Bianchi descendió de la moto y corrió a pie a Racca para asestarle dos o tres puñaladas más, las cuales el joven, ya gravemente herido, “esquivó como pudo”.

Para las partes acusadoras, este ensañamiento demuestra que la intención del albañil no era herir o asustar, sino asegurar el resultado de muerte.

El perfil del acusado y las dudosas palabras de la víctima

Otro pilar clave de la jornada fue el perfil clínico del imputado.

El fiscal Francisco Márquez expuso las conclusiones de los expertos de manera contundente:

“Las pericias psicológicas de Bianchi dan cuenta de una personalidad que carece de empatía”, gatilló, vinculando esa frialdad con la brutalidad del ataque posterior.

Asimismo, se ventilaron audios de WhatsApp donde el propio imputado reconocía la autoría del hecho al expresar de su viva voz: “Me siento mal por lo que hice”.

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Por otra parte, durante el debate se analizó una frase que el propio Agustín Racca llegó a pronunciar en el Hospital Pasteur antes de fallecer, donde expresaba de forma llamativa: “Yo busqué el problema porque yo le pegué, porque me metí con la persona equivocada”.

Tanto el fiscal Márquez como la doctora Vottero solicitaron formalmente a los jueces que estos dichos sean tomados con extrema relatividad, recordando el cuadro crítico del paciente al momento de hablar.

Racca se encontraba bajo shock hipovolémico, padeciendo dolores extremos por las heridas en los órganos y bajo los efectos del consumo previo de alcohol, cocaína y marihuana.

Un cierre con fuerte impacto emocional

Al concluir su alegato, la abogada querellante descartó de plano cualquier atenuante de legítima defensa o emoción violenta, insistiendo en que se trató de un homicidio doloso por la falta de inmediatez y la alevosía del ataque por la espalda.

Vottero cerró su alocución ante el tribunal con una frase que resonó con fuerza en la sala de audiencias y resumió el espíritu del reclamo de justicia:

“Agustín tenía derecho a equivocarse sin ser aniquilado por eso”.

Con los pedidos de 12 años de prisión formulados de manera unísona por la fiscalía y la querella, el tribunal dio por concluida la ronda de alegatos y llamó a un cuarto intermedio para deliberar y dictar la sentencia definitiva.


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