Las soluciones que estudiantes del Leibnitz le proponen a Villa María

Desde una caja negra para avionetas hasta un sistema que detecta caídas en adultos mayores: numerosos prototipos desarrollados en la materia Práctica Profesionalizante II muestran una formación orientada a impactar en la comunidad.

0
leibnitz

Los pasillos del Instituto Leibnitz vivieron una jornada atípica. No hubo exámenes ni clases tradicionales, sino presentaciones con marca propia, logos y argumentos para convencer. Los protagonistas fueron los estudiantes de tercer año de la carrera Analista en Sistemas de Computación, que expusieron ante docentes y compañeros los proyectos que desarrollarán durante el ciclo lectivo 2026 en el marco de la materia Práctica Profesionalizante II.

El resultado fue una muestra de prototipos que abarcaron desde el agro hasta la salud, pasando por la seguridad vial, la gestión inmobiliaria y el transporte urbano. En casi todos los casos, el punto de partida fue el mismo: un problema concreto, muchas veces local, al que los alumnos buscaron darle una respuesta tecnológica viable.

“La consigna no es entregar un trabajo práctico, sino resolver algo real”, comentó el profesor Raúl Borda. “Y esa diferencia, que puede parecer menor, cambia absolutamente todo: el nivel de compromiso, la profundidad del análisis, la calidad del resultado y —sobre todo— la actitud con la que el estudiante se para frente al problema. La idea siempre es la misma: traer la empresa al aula. No simularla, traerla. Que sientan la presión de un cliente esperando, la responsabilidad de un sistema que alguien va a usar de verdad, la satisfacción de entregar algo que funciona. Que experimenten lo que es trabajar en equipo de verdad: traccionando juntos, cubriendo al compañero, tomando decisiones bajo incertidumbre. En un mundo donde eso parece cada vez más una utopía —donde el trabajo se fragmenta, se virtualiza, se individualiza— el aula puede ser el último lugar donde alguien aprende a construir algo con otros. A confiar. A depender. A crecer junto a alguien más. Cuando un estudiante se apropia de un problema, la tecnología deja de ser un fin y se convierte en una herramienta. Deja de importar qué lenguaje usan o qué framework eligieron, y empieza a importar si la solución funciona, si es sostenible, si alguien más puede mantenerla. Eso es pensar como profesional. Este es el objetivo real de la Práctica Profesionalizante II: que el título no sea el final de un recorrido académico, sino el comienzo de una trayectoria profesional con criterio propio.”

Entre los trabajos presentados se destacó AlfalfaTrace, de Verónica Celiz, una plataforma de trazabilidad inteligente para productores de alfalfa exportable que cruza datos satelitales del sistema Sentinel-2, humedad ambiente e índices de radiación solar para determinar el momento óptimo de corte y enviar una alerta al productor directamente por WhatsApp. El sistema funciona como un semáforo: verde para cortar, amarillo para esperar 48 horas, rojo para no cosechar.

leibnitz 1

En materia de movilidad urbana, UrbanRoutes —de Ignacio González— propuso un sistema integral de gestión de rutas de recolección de residuos que conecta al ciudadano, al conductor del camión y al municipio en una sola plataforma. En la misma línea, la dupla formada por Nicolás Agnello y Lucas Costamagna presentó Vía, un sistema autónomo de control semafórico que analiza la densidad vehicular mediante visión computacional y ajusta los tiempos de los semáforos físicos sin intervención humana. Para fundamentar la necesidad, los autores relevaron datos propios: Villa María registra más de 2.500 siniestros viales anuales y sus conductores pierden en promedio más de 15 minutos diarios por congestión.

La seguridad del adulto mayor también tuvo su espacio. Sasha Frascarelli desarrolló un sistema de detección de caídas que utiliza cámaras IP convencionales e inteligencia artificial para analizar la postura corporal en tiempo real y alertar a los familiares ante un evento de caída. El proyecto tiene un anclaje territorial concreto: en Villa María aproximadamente 6.500 adultos mayores viven solos, y sin monitoreo el tiempo de respuesta ante una caída puede superar las 12 horas. Con el sistema, ese tiempo se reduciría a menos de 20 minutos. En la misma área, Nahuel Díaz presentó TOBIA, un sistema de seguridad residencial que convierte cámaras IP estándar en un perímetro inteligente capaz de detectar presencia humana y alertar al propietario antes de que se produzca un ingreso no autorizado.

El campo de la salud estuvo representado por Quiroanálisis —de Tobías Casaux—, una plataforma que digitaliza el análisis radiográfico para clínicas de quiropraxia; y por ODISIA, de Alejo Martínez, una aplicación móvil que conecta el puerto de diagnóstico OBD2 de cualquier vehículo con una interfaz de inteligencia artificial que explica en lenguaje sencillo el estado del motor, predice el mantenimiento necesario y registra el historial de cada viaje.

En el rubro aeronáutico, Lautaro Pérez sorprendió con un proyecto que responde a una brecha regulatoria real: mientras el 100% de los aviones comerciales lleva caja negra obligatoria, la aviación general —que representa más del 97% de las aeronaves en Argentina— no tiene ninguna exigencia de ese tipo. Su solución es un dispositivo compacto de bajo costo que registra los datos de vuelo y permite visualizarlos en 3D sobre mapa satelital, con análisis de inteligencia artificial incluido.

leibnitz 2

El sector productivo también fue objeto de varios prototipos. Agustín Luque desarrolló un sistema web completo para la empresa de obras eléctricas AMPER S.A., que unifica la gestión de obras, personal, vehículos y costos en un dashboard ejecutivo con predicción de retrasos. Francisco Moral creó Inmosoft, una plataforma de gestión inmobiliaria que automatiza cobros, contratos y cálculo de intereses. Y Facundo Henze presentó un sistema de presupuestación con inteligencia artificial para fábricas de aberturas de aluminio, orientado a reducir el desperdicio de material y acelerar los tiempos de cotización.

Se sumaron también una plataforma de carpooling con validación de identidad e integración a WhatsApp (¿HayLugar?, de Ignacio Buffaz y Fernando Muñoz) y propuestas de inclusión financiera y detección de plagas agrícolas, entre otras.

Los proyectos no pasaron desapercibidos para la conducción del instituto. Marcelo Morini, director de la institución, destacó: “El Instituto Leibnitz forma analistas que entienden que la tecnología existe para resolver problemas de personas. Esta jornada es la expresión más concreta de ese enfoque: estudiantes que identificaron necesidades reales —de la ciudad, de empresas, de vecinos— y desarrollaron soluciones con rigor profesional. Nos alegra profundamente ver todo lo que han avanzado en estos dos años de carrera; estamos muy orgullosos de lo que lograron.”

La jornada dejó en evidencia algo que va más allá de la destreza técnica: la capacidad de identificar un problema, investigarlo con datos, diseñar una solución y comunicarla con claridad. Ese recorrido, que en el mundo profesional suele llevar años, estos jóvenes lo transitan en el aula.


► Sumate al canal de Villa María VIVO! en WhatsApp para recibir todas las noticias ► https://whatsapp.com/channel/0029VavtLQL2ZjCw5Lpjz50H

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.