Con el peso de un legado local sobre sus hombros, Los Arrayanes, el grupo liderado por Ricardo Córdoba, asume la responsabilidad de representar la esencia del folklore regional en una cita histórica que celebra sus 27 años de trayectoria.
El retorno al escenario mayor
El Festival Internacional de Peñas de Villa María no es simplemente una fecha en el calendario; es el epicentro donde el prestigio y la tradición convergen.
En este engranaje de alta exigencia, ser la agrupación encargada de abrir la jornada inaugural —el viernes 6— conlleva una carga simbólica.
Esta primera noche, catalogada como la de mayor éxito comercial hasta el momento, sitúa a Los Arrayanes en el centro de un despliegue masivo de expectativas.
Ricardo Córdoba, alma mater del grupo, enfrenta este desafío con la templanza que solo otorgan casi tres décadas de rodaje.
Subir al escenario a las 21:00 horas, cuando se enciende la mística del festival, requiere una madurez que la banda ha cultivado con paciencia.
Para Córdoba, este retorno tras su última presentación en 2013 es un reencuentro ganado.
El músico asegura que el grupo se encuentran “bien parados” en lo artístico, un estado de gracia y solidez ideal para afrontar un compromiso de tal magnitud.
“Venimos de un año en el que hemos tocado muchísimo, estamos muy consolidados”, afirma Córdoba con la seguridad del que conoce su oficio.
Esta consolidación es el fruto de 27 años de historia, una trayectoria que hoy se traduce en una identidad sonora capaz de sostener la vara alta frente a las figuras que completan la grilla.
Esa noche también están Soledad, Los Tekis, Jorge Rojas, Luciano Pereyra y el Chaqueño Palavecino.
El show no es solo una presentación; es la reafirmación de que la música local posee la jerarquía necesaria para habitar el escenario Hernán Figueroa Reyes.
27 años de Los Arrayanes en 30 minutos
La logística de un festival de este calibre exige una precisión de relojería.
Los Arrayanes han diseñado un recorrido que funciona como un viaje retrospectivo y, a la vez, como una declaración de su vigencia creativa.
Para mantener la intensidad en un escenario que no permite treguas, la banda ha estructurado un repertorio ágil.
Mediante el uso de “enganchados” y la interpretación estratégica de fragmentos de sus temas más emblemáticos, logran maximizar cada segundo de su tiempo escénico.
En esta curaduría conviven sus “clásicos lentos”, esos que el público local guarda en la memoria afectiva, con las nuevas composiciones que marcan el pulso actual de la banda.
Esta selección no es azarosa: es la forma en que el grupo proyecta su esencia, adaptando la vasta amplitud de su cancionero al vértigo de una noche que promete ser inolvidable.
Más que una banda de apertura
En la inmensidad del Anfiteatro, la presencia de los artistas villamarienses cobra una dimensión política y cultural.
Para Ricardo Córdoba, Los Arrayanes representan esa “cuotita” o “esencia” local indispensable para que el festival no pierda su raíz.
Su función trasciende el espectáculo; actúan como un espejo y un incentivo para las nuevas camadas de músicos que hoy emergen en la escena regional.
Córdoba asume el compromiso de “dejar la vara alta” para quienes vienen detrás.
Entiende que su posición en la noche más vendida del festival es una validación del talento y una demostración de que la profesionalidad local puede brillar a la par de los nombres nacionales.
Evolución sonora
Para esta edición, Los Arrayanes presentan un ensamble robusto que amalgama la calidez de lo criollo con la fuerza de lo contemporáneo.
La instrumentación actual se apoya en una base rítmica de batería y bajo, enriquecida por el piano, las guitarras criollas y la guitarra eléctrica.
Sin embargo, para el escenario del Anfiteatro, la banda ha decidido elevar su apuesta sonora con un invitado especial: el bandoneón.
La incorporación de este instrumento no es ornamental; busca aportar un “toque” de distinción y una textura más profunda que se adapte a la majestuosa acústica del “Coloso”.
En el Recorrido Peñero
Si el Anfiteatro es el lugar de la consagración masiva, el “Recorrido Peñero” es el territorio del contacto directo y la tradición vibrante.
Tras dos años de ausencia en este circuito, la banda regresó para recuperar la cercanía con su gente, allí donde el folklore se vive sin intermediarios.
La agenda de la banda fuera del escenario mayor es frenética y recupera el formato de la “noche arrayanera”, donde se permiten el despliegue de su repertorio completo.
El sábado 7 de febrero tendrán su noche en la Agrupación Folclórica Villa María, donde la banda es local por excelencia.
En estos escenarios, Los Arrayanes despliegan su show integral, navegando con soltura por el carnavalito, la chacarera, la zamba y la carpera.
Es en las peñas donde la banda se expande y permite que la fiesta folclórica alcance su máxima expresión.
► Sumate al canal de Villa María VIVO! en WhatsApp para recibir todas las noticias ► https://whatsapp.com/channel/0029VavtLQL2ZjCw5Lpjz50H






































