Pablo “Chochan” Rodríguez, oriundo de Monte Buey, lleva 10 meses detenido en el penal de Villa María. A través de una carta manuscrita enviada a este medio, denunció presuntas irregularidades en la causa que lo mantiene tras las rejas desde septiembre de 2024.
El caso está siendo instruido por la Fiscalía de Lucha Contra el Narcotráfico de Bell Ville.
Rodríguez afirma que fue víctima de un operativo injusto de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), que lo detuvo en Justiniano Posse, en el bar que estaba por inaugurar, Bosque Urbano.
Detención y elementos incautados
Según el reporte oficial, en el allanamiento se secuestraron 309 dosis de marihuana, 16 de cocaína, 306 plantas de cannabis sativa, 1.275 semillas, $302.900 y otros elementos vinculados a la investigación.

Rodríguez asegura que las plantas estaban registradas en el REPROCANN y eran para consumo personal.
“Me diagnosticaron una enfermedad en el colon. Comencé un tratamiento con aceite de cannabis de mi producción, lo cual me alivió significativamente”, explicó.
Denuncia destrucción del local y pruebas manipuladas
En su relato, Rodríguez sostiene que la FPA irrumpió violentamente en el bar, rompiendo vidrios y mobiliario.
“Las balanzas sucias con harina fueron incorporadas como evidencia, al igual que dinero destinado a la compra de bebidas”, dijo.
También manifestó que él y su hijo estuvieron esposados ocho horas en el piso mientras los agentes registraban el local.
“Me fotografiaron y difundieron las imágenes por redes sociales, TV y diarios”, denunció.

Causa judicial y versiones cruzadas
Rodríguez fue trasladado a la comisaría de Bell Ville y luego al penal de Villa María. A los 20 días le dictaron prisión preventiva.
En el expediente figuran declaraciones de vecinos y conocidos que, según él, mintieron.
“La Fiscalía solo convocó a testigos en mi contra. Dos conocidos dijeron falsamente que les vendía drogas, usando mensajes viejos para involucrarme”, afirmó en su carta.
El proyecto frustrado de Bosque Urbano
Antes de su detención, Rodríguez se encontraba ultimando detalles para inaugurar un bar temático en Justiniano Posse.
El local, ambientado con madera reciclada, luces LED y decorado psicodélico, estaba diseñado para recibir hasta 180 personas.

Pese a haber presentado múltiples veces la documentación exigida, asegura que las autoridades municipales rechazaron todos los pedidos de habilitación.
“Me exigían requisitos que otros bares no cumplían. Sentí que había un complot”, expresó.
Un llamado por justicia y libertad
Rodríguez sostiene que fue víctima de una maniobra para evitar que abriera su negocio.
Hoy, desde el Pabellón 14 del penal de Villa María, espera una revisión de su caso.
“Estoy orando por justicia y por mi libertad”, concluye la carta.
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