Aborto: joven de Villa María cuenta lo que sufrió en un hospital

Una joven estudiante de Villa María relató lo que sufrió en un hospital al someterse a una interrupción legal del embarazo (ILE).

La joven tiene 19 años y es estudiante de un instituto terciario de la ciudad. En diálogo con Página 12, contó que fue derivada desde el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (0800-222-3444) al Hospital Materno Neonatal Ramon Carrillo de Córdoba.

Según la joven, le realizaron una interrupción legal del embarazo, en medio de malos tratos perpetrados por el personal de salud del hospital.

Con el asesoramiento de una abogada, presentará el relato de los hechos ante el hospital y el Programa de Salud Sexual y Reproductiva de Córdoba y de Nación.

“Fue muy violento el trato”

“Cuando me senté en la silla de ruedas para ir al quirófano donde me harían un legrado, me pusieron en la falda una bandeja con un frasco que contenía el producto del aborto conservado en formol”, relató.

Incluso, la joven detalló: “mientras íbamos al quirófano me dijeron que iban a llevar al feto a análisis patológicos y que podía pedir los informes en 15 días, incluso para conocer el sexo”.

La adolescente decidió hablar con el medio “para que ninguna otra persona pase por lo mismo. Fue muy violento el trato que recibí durante toda la atención”.

Acompañada por Socorristas

Con siete semanas de gestación, la joven siguió las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para realizarse un aborto con medicamentos.

Así, tuvo tres intentos de abortar con pastillas ayudada por Socorristas de Villa María, colectiva que acompaña a personas con capacidad de gestar y que desean abortar.

Al no poder interrumpir el embarazo, se comunicó con el programa de manera telefónica y la derivaron al hospital. Junto a una socorrista, concurrió al hospital en la capital cordobesa.

Sin recibir ningún tipo de consejería sobre las posibilidades de llevar adelante el aborto, me mandaron a la parte de internaciones. Ese primer día las violencias fueron desde no explicarme por qué la opción con pastillas era la adecuada hasta no darme agua por más de 10 horas, ni permitir que se me enviara desde afuera del hospital nada a la habitación, ni comida ni agua”, explicó.

El jueves 3 de septiembre “una ginecóloga se presentó en mi habitación diciendo que la única opción que tenía para abortar era con misoprostol y que si era necesario que –y cito textual– ‘estés 3 semanas internada usando la medicación, te quedarás tres semanas’.

Reclamos al hospital

La joven realizó varios reclamos al Hospital, hasta que pudo acceder a una microcesárea para interrumpir el embarazo y luego un legrado.

“Obviamente sin detenerse un segundo a explicarme de qué se trataba esa intervención, qué cicatrices me podía dejar, qué cantidad de días me llevaría reponerme. No me dieron ninguna información clara y precisa”, señaló a Pagina 12.

Luego de más de cinco días internada sola, uno de ellos en la misma habitación con una mujer que acababa de parir, “una mañana la enfermera que estaba a cargo del sector de aislamiento vino a decirme que las enfermeras estaban a favor de la vida y que no estaban de acuerdo con lo que había hecho, que debería haber desistido de la decisión de abortar y que seguramente el hisopado se estaba demorando porque nadie estaba de acuerdo con lo que ‘había hecho’, que ‘quitar una vida’ no estaba bien”.