La Fiscalía de Bell Ville solicitó la elevación a juicio de la causa contra Facundo Mamondes, acusado de un robo calificado ocurrido el 24 de marzo de 2025 en Noetinger, en el que usó un repasador para asfixiar a su víctima.
El caso cobra relevancia debido a que el fiscal Nicolás Gambini ha solicitado que el repasador utilizado para asfixiar a la víctima sea considerado un arma, lo que agrava la calificación penal.
El hecho, que afectó a una mujer de 85 años, generó preocupación en la localidad y podría implicar para el acusado una pena de entre 5 y 15 años de prisión.
El brutal asalto en Noetinger
El violento episodio tuvo lugar el 24 de marzo de 2025, cuando Facundo Mamondes presuntamente escaló una tapia para ingresar a la vivienda de N.L.M., una mujer de 85 años.
Una vez dentro, sorprendió a la víctima, la sujetó del cuello y, según la acusación fiscal, le dio dos vueltas con un repasador en el cuello y la boca para impedirle respirar.
Mientras la asfixiaba, el agresor la amenazaba de muerte: “dame la plata o te voy a matar”.
Posteriormente, el delincuente arrastró a la mujer a un dormitorio, la arrojó sobre la cama y la cubrió con una frazada.
El objetivo era robar una cadena de oro, con la que huyó rápidamente del lugar.
Como consecuencia del ataque, la víctima sufrió la fractura de cuatro costillas y múltiples hematomas, requiriendo varios días de recuperación.
La polémica del repasador como “arma impropia”
La clave de la grave acusación reside en la interpretación legal del objeto utilizado.
Para la fiscalía, un “arma impropia” es cualquier elemento que, por su uso, aumenta la capacidad ofensiva de una persona.
En este caso, se argumenta que el repasador no fue un simple objeto cotidiano, sino que se transformó en un arma por la intención del agresor.
Al ser empleado para obstruir las vías respiratorias de la víctima, generándole asfixia y un temor real por su vida, el repasador adquirió una “alta potencialidad ofensiva”.
Este uso, sumado a la amenaza de muerte y a la condición de vulnerabilidad de la víctima, creó un peligro concreto para la vida de la mujer.
Según el fiscal Gambini, esta circunstancia justifica la aplicación de la agravante de robo calificado por el uso de arma.
Captura del sospechoso y pruebas contundentes
La investigación policial se activó de inmediato tras el hecho, con un “operativo cerrojo” que fue fundamental para la rápida detención del sospechoso.
Gracias a testimonios de vecinos que vieron a un joven huyendo de forma apresurada, la policía logró identificar a Mamondes.
El acusado fue detenido en la terminal de ómnibus de Noetinger mientras intentaba abandonar la localidad.
Al momento de su aprehensión, se encontraron en su mochila elementos que lo incriminan directamente: una remera roja húmeda que coincidía con la descripción dada por la víctima y, fundamentalmente, la cadenita de oro robada, que fue reconocida por la mujer.
La investigación también determinó que Facundo Mamondes vivía en la casa contigua a la de la víctima, lo que le habría facilitado conocer sus rutinas y planificar el asalto.
Actualmente, Facundo Mamondes permanece detenido a la espera de la decisión del Tribunal de Juicio de Bell Ville.
De ser hallado culpable en un futuro juicio, podría enfrentar una pena significativa, lo que subraya la seriedad de los cargos que se le imputan.
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