Elegir un protector solar únicamente por su Factor de Protección Solar (FPS) ya no es suficiente. Esa es una de las principales conclusiones de la investigación “Eficacia y perfil de seguridad de 10 ingredientes fotoprotectores orgánicos y su implicancia en la práctica cosmetológica”, defendida en la sede Villa María de la Universidad del Gran Rosario (UGR) por las nuevas Licenciadas en Cosmetología Fernanda Castro y Mariela Pérez, integrantes de la primera promoción de Licenciadas en Cosmetología de Argentina.
La defensa oral se llevó a cabo en la sede Villa María de la UGR, dirigida por la Lic. Victoria Sánchez.
La carrera de Licenciatura en Cosmetología es dirigida por la Lic. Gabriela Di Mauro, referente nacional e impulsora de una propuesta académica que marcó un antes y un después en la profesionalización de la Cosmetología en Argentina, consolidando el acceso a una formación universitaria basada en la investigación, el pensamiento crítico y la evidencia científica.

La investigación propone un cambio de paradigma en la práctica profesional: evolucionar desde una recomendación basada principalmente en el número de FPS hacia una evaluación integral sustentada en la evidencia científica.
Análisis del factor solar
El trabajo plantea que la elección de un fotoprotector debe contemplar el análisis de su formulación (INCI), la eficacia de sus ingredientes y su perfil de seguridad.
Entre los aspectos evaluados se encuentran el espectro de protección frente a la radiación UVA y UVB, la fotoestabilidad de los filtros, la absorción sistémica, la generación de especies reactivas de oxígeno, el riesgo de reacciones cutáneas y la evidencia disponible sobre su potencial actividad como disruptores endocrinos, entre otros parámetros relevantes.
A partir de estos criterios, la investigación propone que la recomendación de un protector solar sea verdaderamente personalizada, considerando el biotipo cutáneo, el fototipo, el estado de la barrera de la piel, el contexto de exposición solar, los objetivos de cada paciente y el criterio profesional del cosmetólogo.

El trabajo también pone de relieve la importancia de la intervención de un profesional de la Cosmetología con formación universitaria, criterio clínico y una práctica basada en evidencia científica.
Lejos de una recomendación generalizada, el profesional capacitado puede interpretar la literatura científica, analizar la formulación de los productos y seleccionar la alternativa más adecuada para cada persona, contribuyendo a decisiones más seguras y efectivas para la salud cutánea.
Como sintetizan las autoras:
“Elegir un fotoprotector ya no debería significar mirar únicamente el FPS; implica interpretar la evidencia científica, comprender la formulación y recomendar de manera personalizada según las características y necesidades de cada piel.”
Para Fernanda Castro, este logro también representa un hecho histórico para la profesión.
“Ser parte de la primera promoción de Licenciadas en Cosmetología de Argentina refleja la evolución de una profesión que nació desde el oficio y que hoy continúa fortaleciéndose desde la formación universitaria, la investigación y la práctica basada en evidencia. Nuestro desafío es transformar el conocimiento científico en mejores decisiones para el cuidado de la salud de las personas.”
Fernanda Castro y Solara Consultorios
Oriunda de la Patagonia, Fernanda Castro llegó a Villa María hace trece años, donde dio continuidad a Solara Consultorios, un proyecto profesional nacido en Comodoro Rivadavia. Actualmente desarrolla su actividad junto a la kinesióloga Melisa Corsini, con quien promueve un abordaje integral de la salud.

Desde Solara Consultorios han construido una red interdisciplinaria de profesionales de confianza para realizar derivaciones cuando la situación lo requiere, convencidas de que el cuidado de la piel forma parte de una visión integral de la salud.
Además, a través de su marca Mujer Alquimista, Castro impulsa clases, encuentros y capacitaciones gratuitas destinadas a cosmetólogas de todo el país.
La iniciativa busca democratizar el acceso a la actualización científica y promover la formación continua, acompañando a colegas que, por la historia de la profesión, iniciaron su camino desde el oficio y hoy encuentran en la universidad una oportunidad para seguir creciendo.
La obtención de este título no representa solamente un logro académico personal. Simboliza un nuevo paso en la consolidación de una Cosmetología cada vez más científica, interdisciplinaria y comprometida con la promoción de la salud.
También refleja el crecimiento de una profesión que hoy cuenta con profesionales capaces de investigar, generar evidencia y traducir ese conocimiento en recomendaciones más seguras, eficaces y personalizadas para cada persona.



































