Dime como duermes y te diré si eres “búho” o “alondra”
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Dime como duermes y te diré si eres “búho” o “alondra”

Si sos de las personas que madrugan y funciona a la perfección durante la mañana es probable que puedas contarte dentro del grupo de las “alondras”.

Si por el contrario, te cuesta levantarte temprano y tu máximo rendimiento lo notás durante las noches, entonces tal vez te reconozcas mejor estando del lado de los “búhos”.

En el medio se encuentran aquellas personas que podría asociarse con los “colibríes”, que tiene mayor capacidad para adaptarse a los diferentes horarios.

¿Qué es todo esto?

Si no escuchaste hablar de los ritmos circadianos, es hora de saber que se trata de ciclos de 24 horas que determinan el sueño, la alimentación, la temperatura corporal y los ciclos hormonales.

En síntesis, se trata del reloj biológico interno que tenemos todas las personas.

Cuando hablamos de búhos o alondras nos referimos en realidad a los cronotipos, que es la tendencia natural de una persona hacia los momentos del día.

Es decir, cuándo siente los picos de energía o, por el contrario, cuándo su cuerpo está más inclinado hacia el descanso.

La genética manda

Según un estudio realizado por el neuropsicólogo belga Philippe Peigneux, cada persona tiene su ciclo natural. Es la genética la que marca las cualidades para disfrutar más el día o la noche.

Saber cómo funciona nuestro ritmo circadiano nos permitirá organizar la vida diaria, aprovechar el tiempo, y también entender mejor a las personas a nuestro entorno, propiciando una mejor convivencia.

Peigneux recalca que esta distinción entre los ritmos biológicos también provocaría diferencias en las personalidades.

Según el autor, los trasnochadores o vespertinos (búhos), serían más extrovertidos imaginativos, emocionales, creativos y discrepantes, mientras que los matutinos (alondras) se caracterizarían por ser más concretos, realistas, racionales, rígidos y más conformistas.

Un mundo para alondras

De acuerdo a un estudio publicado recientemente por la Universidad de Northwestern Medicine y la Universidad de Surrey en Reino Unido, los búhos resultan más vulnerables a problemas metabólicos o cardiovasculares, lo que les haría sufrir un riesgo superior del 10% de morir antes.

Además presentarían mayores índices de diabetes, trastornos psicológicos y trastornos neurológicos, siendo cierta presión social una causa fundamental, ya que vivimos en un mundo pensado para las “alondras” en el que un pobre “búho” sufre jet-lags casi diariamente.

El estrés de tener que rendir desde primera hora cuando un cuerpo no acompaña, es probable que a la larga genere un problema de salud.

No confundirse

Ahora bien, no hay que confundirse de cronotipos y creerse que se pertenece al grupo de los búhos, cuando en realidad lo que podría estar ocurriendo es que no se está durmiendo de manera adecuada.

Hay hábitos que conllevan al insomnio, como el consumo de cafeína, atracones de comida por la noche, uso excesivo del celular, entre otros.

Es importante destacar que dormir es “salud” y por lo tanto, al negarle horas de descanso a nuestro cuerpo, estaremos atentando contra nuestro propio bienestar.

Tips para dormir mejor

La higiene del sueño es un conjunto de prácticas que se hacen necesarias para dormir bien.

Cuando hablamos de conciliar el sueño por la noche no es sólo una cuestión de cantidad, sino también de calidad.

Según cómo podamos dormir, será también nuestro rendimiento durante el día, bienestar y lucidez.

1. Cuidar el entorno

Es necesario crear un entorno adecuado para poder descansar y no interrumpir el sueño durante la noche.

Para aprovechar al máximo el descanso es preferible dormir sobre un colchón cómodo, con una almohada adecuada, y en una habitación en la que se esté a gusto.

Es aconsejable que haya poca luz, silencio y una temperatura agradable. Esto implica lógicamente tener el televisor apagado o directamente fuera de la habitación.

2. Crear el propio ritual

Ante dificultades para dormir se puede probar con tener un ritual antes de acostarte.

Por ejemplo, darse un baño caliente con algo de música relajante y después toma una infusión antes de ir a la cama.

Realizar técnicas de relajación puede ser útil para tranquilizarse y liberar tensiones diarias.

3. La alimentación

La cena no debe ser pesada, pero tampoco es bueno es irse a dormir con hambre, porque puede provocar insomnio y querer levantarse a buscar alimento.

Una dieta equilibrada siempre será beneficiosa para el organismo. Pero también es importante mantener un horario de rutina en cuanto a las comidas.

4. Cuidado con los estimulantes

El consumo de café está muy extendido en nuestra cultura, pero la cafeína estimula el cerebro e interfiere con el sueño.

Consumirlo por la mañana puede ser una buena opción, pero el café, el té o la cola-cola no deberían consumirse después de media tarde.

5. Actividad Física

Hacer ejercicio físico de manera regular ayuda a las personas a dormir mejor.

Sus efectos beneficiosos, sin embargo, dependen de la hora del día en que se efectúe el ejercicio y el estado físico general del individuo.

Algunos expertos advierten que el ejercicio realizado por la mañana no afecta al sueño nocturno, e incluso ayuda a dormir mejor, pero si se lleva a cabo muy cerca de la hora de dormir y la intensidad de ejercicio es elevada, es probable que provoque alteraciones en el sueño.

Por otra parte, practicar poco ejercicio físico y llevar un estilo de vida sedentario puede provocar insomnio.

6. No dormir tanta siesta

Pero para evitar que se afecten los patrones del sueño durante la noche, es preferible no hacer una siesta demasiado tarde en el día.

Lo ideal es una siesta corta, de unos 20 o 30 minutos como máximo.

7. Nada de alcohol

Algunas personas creen que beber alcohol antes de dormir puede favorecer dormirse más rápido debido a su efecto depresivo, pero puede alterar las fases del sueño posteriores.

Esto puede provocar que la persona se despierte durante la noche, impidiéndote el descanso necesario, y mermando la calidad del sueño.

8. Si no hay sueño, levantarse

Si en alguna ocasión no se logra conciliar el sueño, se puede probar con levantarse y realizar una actividad que induzca a dormir, como alguna técnica de relajación o leer un libro.

Es mejor no quedarse en la cama, pues aumentará la ansiedad al ver pasar el tiempo.

Tampoco realizar sobreesfuerzos en este periodo, pues podría aumentar el nivel de vigilia. También evitar una iluminación elevada.

9. Rutina

Tener un horario para dormir y para despertarse permitirá al organismo dar comienzo a los procesos que desencadenarán el sueño con antelación, además de ayudarle a optimizar el reloj interno y, por lo tanto, la calidad del sueño.

Fuentes:
https://elpais.com
https://psicologiaymente.com
https://www.huffingtonpost.es

Fotos:
https://pixabay.com

0 12 septiembre, 2019 Especial 3, Videos septiembre 12, 2019

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