Una brutal pelea desatada en la madrugada en el barrio Lamadrid de Villa María culminó con un hombre de 40 años hospitalizado con lesiones graves como consecuencia de la violencia ejercida y la detención de su presunto agresor, un joven de 29 años, por posesión de droga.
Durante el procedimiento policial, al sospechoso se le encontró una cantidad de cocaína que, según las autoridades, apunta directamente a la comercialización de la sustancia y complejiza su situación judicial.
La escena de la violencia
Los altercados en la vía pública representan un desafío constante para la seguridad urbana, y la rápida respuesta de las fuerzas policiales es fundamental para contener la escalada de violencia.
Este incidente es un claro ejemplo de cómo una intervención oportuna ante un reporte de desorden puede destapar delitos de mayor complejidad.
La cronología de los eventos comenzó aproximadamente a las 04:00 horas, cuando personal de la Patrulla Preventiva recibió una alerta de vecinos sobre una riña que involucraba a varias personas en la intersección de las calles Ituzaingó y cortada Formosa.
Alarmados por la conmoción, los residentes denunciaron que la pelea se desarrollaba fuera, en la vereda.

Al llegar al lugar, los uniformados se encontraron con una escena caótica. Un hombre de 40 años yacía herido en su cabeza en medio de un altercado que, según testimonios, involucró a múltiples individuos y el uso de elementos contundentes, como un martillo.
Fuentes de la investigación precisaron que entre los objetos utilizados se encontraba un martillo, con el cual habrían golpeado a la víctima.
La gravedad de las heridas del hombre requirió una acción inmediata y coordinada para brindarle la atención médica necesaria, mientras en paralelo se procedía a controlar al principal sospechoso.
Asistencia médica y diagnóstico de la víctima
La colaboración entre las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia médica es crucial en situaciones de violencia, ya que una atención rápida y profesional puede ser determinante para el pronóstico de una víctima.
En este caso, la coordinación fue clave para mitigar las consecuencias del brutal ataque.
Inmediatamente después de asegurar la escena, personal de Bomberos Voluntarios asistió al herido en el lugar y procedió a su traslado de urgencia al Hospital Regional Pasteur.
Allí, el equipo médico de turno realizó las evaluaciones correspondientes para determinar el alcance de las lesiones.
El diagnóstico oficial confirmó la gravedad del cuadro: la víctima presentaba “lesiones graves” con una “fractura de occipital”.
A pesar de la seriedad de la lesión, el informe médico aclaró que, por el momento, su vida “no corre riesgo”.
Mientras la víctima era atendida en el centro de salud, las acciones policiales en el lugar de los hechos tomaban un giro inesperado al centrarse en el presunto agresor.
De una riña a un caso de narcotráfico
Lo que se inició como la contención de una riña callejera se transformó, por la diligencia del protocolo policial, en la puerta de entrada a una investigación por narcotráfico.
Este caso evidencia cómo el palpado preventivo, una medida de seguridad rutinaria, puede ser el hilo del que tira la justicia para desentrañar delitos más complejos.
En el momento de la aprehensión del sospechoso de 29 años, los oficiales procedieron a realizarle un palpado de seguridad.
Al revisar sus bolsillos, encontraron un bulto y le solicitaron que lo exhibiera.
El hombre “espontáneamente la exhibe”, revelando un envoltorio que contenía una sustancia compatible con cocaína.
Inmediatamente después, los agentes constataron la existencia de un segundo bulto, confirmando que eran dos los envoltorios en su poder.
Para determinar la naturaleza de la sustancia, se solicitó la colaboración de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), cuyo personal se presentó en el lugar y, mediante el uso de reactivos, constató que se trataba efectivamente de cocaína.
El hallazgo transformó radicalmente el marco legal del caso. En declaraciones al móvil de Radio Villa María AM 930, el fiscal Walter Gesino explicó que la cantidad incautada “excede lo que puede ser considerado para un consumo personal”.
El fiscal fue contundente al respecto: “Ese es el delito que vamos a imputar”, sentenció, confirmando la seriedad de la acusación. Esta hipótesis se vio reforzada por el secuestro de un teléfono celular y dinero en efectivo que el detenido tenía en su poder.
De este modo, lo que comenzó como una investigación por lesiones graves se desdobló en una causa judicial mucho más compleja, con dos frentes de investigación bien definidos.
Dos delitos, dos fiscalías
La naturaleza dual de los delitos cometidos ha provocado la bifurcación del caso en el sistema judicial.
Esto significa que el detenido de 29 años enfrentará dos procesos paralelos, cada uno a cargo de una fiscalía especializada.
Las causas judiciales iniciadas contra el aprehendido son las siguientes:
- Lesiones Graves: Esta investigación, centrada en la brutal agresión con el martillo, está a cargo de la Fiscalía de Instrucción de Fuero Múltiple Nº 1, liderada por la Dra. Silvia Maldonado, Secretaría a cargo de la Dra. María E. Barra.
- Infracción a la Ley de Estupefacientes (Nº 23.737): La causa por presunta “tenencia de estupefacientes con fin de comercialización” se encuentra a disposición de la Fiscalía de Lucha Contra el Narcotráfico, que actuará sobre la base de las pruebas recolectadas por la FPA.
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