Rescate del Museo Antártico: idas y vueltas de un patrimonio abandonado

Fotografía Marcos Goymil

Era el único museo antártico del interior del país y sus piezas fueron abandonadas. Este viernes puede verse parte de la muestra.

El Museo Antártico César Augusto Lisignoli se fundó en 1981 en Villa María. Lleva el nombre del científico y geólogo villamariense que fue el primer especialista en glaciología del Instituto Antártico Argentino.

Desde su inauguración, buscaba difundir las especies animales, la geología, el clima y todas las variantes ecológicas del continente helado. Era el único de su tipo en el interior del país, solo había otro en Buenos Aires.

En sus inicios, el museo era una muestra que funcionaba en la Escuela de Comercio, luego estuvo en el subsuelo del Salón de los Deportes y después en la ex sede comunal de calle Mendoza.

Finalmente fue trasladado al centro cultural donde está emplazado hoy el Museo Municipal de Bellas Artes Fernando Bonfiglioli.

El Museo Antártico olvidado

Desde los años 2000, el museo comenzó un proceso deterioro, estando bajo el cuidado del estado municipal. 

Algunas de las denuncias señalaban que su espacio físico se fue convirtiendo en un depósito y que las piezas fueron deteriorándose con los años por falta de cuidado.

También la disputa se dio entre los responsables del cuidado del museo y el mantenimiento de las piezas.

En 2002, el curador de los museos de la Dirección Nacional del Antártico, Ricardo Capdevila, publicó una carta en El Diario donde culpabilizó a Antonio Giaccardi, el entonces responsable del Área de Cultura Municipal.

En 2008, La Voz publicó una fotografía que mostró la función que le habían dado a un trineo que formaba parte de la muestra. Se había convertido en un tablón de apoyo de albañilería durante las refacciones que se hicieron en la casona de San Martín y Sarmiento.

De la muestra habían desaparecido carpas, elementos y vestimenta que mostraban la vida en la Antártida. Además, señalaban que los animales embalsados no estaban guardados en óptimas condiciones.

Según señaló ese diario, la pieza habría permanecido una semana cubierto de caliza, sobre una carretilla y una pala, aguantando la carga de un balde de albañilería y varios elementos más.

El entonces director de Cultura de la primera intendencia de Eduardo Accastello, Rubén Ruedi, había dicho: “El trineo estaba puesto en el momento en el que traíamos las cosas. Se le apoyó un fratacho, fui, lo saqué y nada más. Es de fibra de vidrio, se le pueden apoyar cosas”.

En esa época, el Museo Antártico seguía estando visible en los catálogos provinciales y nacionales y formaba parte de la promoción turística y cultural de la ciudad. Pese a permanecer desmantelado.

Entre las idas y vueltas, fue el artista plástico, Sebastián Borghi, quien en 2018 comenzó a desempolvar algunas piezas del museo. El empleado del Patrimonio Histórico fue despedido en octubre de ese mismo año.

Recuperar lo que queda de la historia local

El artista local, Marcos Goymil, presentará un proyecto fotográfico que busca reponer al espectador actual una colección de documentos y piezas del antiguo museo.

La iniciativa podrá verse el viernes 5 de noviembre desde las 20:30 hs en la Sala 1 del Museo Municipal de Bellas Artes Fernando Bonfiglioli. En la Sala 2, expondrán partes de las piezas que conformaron el museo.

La exposición cuenta con el apoyo del Instituto Antártico Argentino, como así también de la Dirección Nacional del Antártico y el Fondo Nacional de las Artes.