
El talento tecnológico del interior cordobés volvió a destacarse en la escena global. En la bahía de San Francisco, en el norte de California, Estados Unidos, Joaquín Giorgis integró un equipo de cuatro desarrolladores argentinos que compitió durante 36 horas continuas en Cal Hacks, la mayor competencia universitaria de desarrollo del mundo.
Allí crearon FortWatch: una pulsera para personas sordas, inteligente y orientada a la accesibilidad auditiva que terminó imponiéndose en la categoría de hardware.
En diálogo sobre la experiencia, Giorgis repasa el proceso contra reloj, el funcionamiento del dispositivo y el valor de representar a la región en las grandes ligas de la innovación.
-¿Cómo surgió la idea de participar en Cal Hacks y qué significó viajar desde Argentina hasta San Francisco?
-Como trabajo en tecnología y me apasiona lo que hago, siempre participo en hackatones: son espacios para experimentar, aprender y construir soluciones reales en poco tiempo. Cuando surgió la chance de aplicar a Cal Hacks, una de las más grandes del mundo, decidí intentarlo. Al quedar seleccionado, empezó el desafío de organizar el viaje y buscar sponsors que confiaran en mí; por suerte conté con el apoyo de Tonadita, Champion, Wallbit y ROOM.
Compartí la experiencia con un equipo de cuatro argentinos junto a Martín Pulitano, Pedro Navajas y Nicolás Pujia. Significó muchísimo, no solo por competir, sino por convivir en San Francisco con desarrolladores y estudiantes de universidades como Stanford, Berkeley y Harvard. Representar a nuestro país en ese nivel ya era un logro enorme.
-¿Cómo fue desarrollar FortWatch en menos de 36 horas y cuáles fueron los mayores desafíos?
-Buscamos resolver un problema real y no hacer algo llamativo solo para la competencia. Nos enfocamos en las dificultades que enfrentan las personas sordas para identificar sonidos cotidianos importantes.
El mayor desafío fue pasar de la idea a un dispositivo físico funcional integrando hardware, código e inteligencia artificial en menos de 36 horas. Cada uno aportó su especialidad: conseguimos componentes, resolvimos trabas técnicas y probamos contra reloj hasta llegar con una demostración real y operativa frente al jurado.

-¿Qué es exactamente FortWatch y cómo funciona?
-Es una pulsera inteligente diseñada para que personas con dificultades auditivas reconozcan sonidos de su entorno. Si alguien golpea una puerta, suena una bocina o llora un bebé, el dispositivo lo identifica, emite una vibración en la muñeca y detalla en pantalla qué ocurre.
La clave es que todo el procesamiento se realiza localmente en el dispositivo, sin conexión a internet ni envío de audio a servidores externos. Buscamos que sea una alternativa accesible, económica y que aporte autonomía y seguridad en el día a día.
-¿Qué sintieron al ganar “Best Hardware Hack”?
-Una locura. Íbamos con expectativas, pero ganar en semejante nivel parecía muy lejano. Cuando anunciaron a FortWatch, sentimos una mezcla de emoción, orgullo y satisfacción por todo el esfuerzo.
Competir frente a equipos de todo el mundo y de las mejores universidades, y conseguir este reconocimiento, demuestra que el talento argentino está a la altura de cualquiera. En lo personal, siendo de Villa María, representar a mi ciudad en este escenario me llena de orgullo.

-¿Tienen planes de seguir desarrollando el proyecto?
-Sí, creemos que tiene potencial para ir más allá de la competencia. Construimos un prototipo funcional, pero queda optimizar la precisión en el reconocimiento de sonidos, la autonomía de la batería, el diseño y la comodidad.
El objetivo principal ahora es probarlo directamente con personas con discapacidad auditiva para escuchar sus necesidades reales y convertirlo en una herramienta práctica para su vida diaria.

-¿Qué reflexión te deja la experiencia?
-Lo más valioso es confirmar que desde Argentina, y puntualmente desde ciudades del interior como Villa María, se puede crear tecnología de impacto y competir al máximo nivel internacional. Muchas veces se cree que para construir cosas relevantes hay que estar afuera, pero el talento y las ideas surgen desde cualquier lugar.




































