En una jornada marcada por el respeto institucional, el fervor patrio y la participación comunitaria, la Municipalidad de Villa María llevó a cabo el acto protocolar central con motivo del 210° aniversario de la Declaración de la Independencia.
La ceremonia, que tuvo lugar en la plaza San Martín, fue encabezada por el intendente Eduardo Accastello y contó con la presencia de un amplio arco de autoridades locales y provinciales, fuerzas vivas y vecinos de la ciudad.
El encuentro comenzó con el tradicional izamiento de la enseña patria y la entonación del Himno Nacional Argentino, cuya interpretación estuvo a cargo de la Banda Municipal.
Posteriormente, integrantes del Departamento Ejecutivo Municipal colocaron una ofrenda floral al pie del monumento al General Don José de San Martín, rindiendo homenaje al legado del Libertador y a su rol fundamental en la emancipación americana.
Tras los momentos de mayor formalidad, el espacio público se vistió de fiesta con la presentación del Ballet de Adultos Mayores de la Municipalidad de Villa María, quienes deleitaron a todos los presentes interpretando el tradicional Pericón Nacional.
Amplio acompañamiento político e institucional
El acto reflejó una fuerte cohesión institucional con la participación de diversas figuras del ámbito legislativo y judicial.
Entre las autoridades presentes se destacaron la legisladora provincial Verónica Navarro Alegre, el legislador provincial Alfredo Nigro y el presidente del Concejo Deliberante, Juan Pablo Inglese, junto a concejales de las distintas bancadas.
Además, estuvieron presentes el auditor general, Rafael Sachetto, la intendenta y el viceintendente de las Infancias, Martina Linares y Jonás Oviedo, respectivamente.
Este acto también contó con la presencia de excombatientes de Malvinas, representantes de instituciones educativas, abanderados y miembros de las fuerzas vivas de la comunidad.
El mensaje del Te Deum en la Catedral
Concluido el acto en la plaza, las autoridades y los ciudadanos se trasladaron a la Iglesia Catedral Inmaculada Concepción para la celebración del tradicional Te Deum, un espacio que invitó a la reflexión profunda a través de la homilía brindada por el obispo de la Diócesis, Monseñor Samuel Jofré Giraudo.
El prelado trazó un paralelismo histórico al señalar que “el 9 de julio de 1816 nuestra patria no nació, sino que alcanzó su mayoría de edad”, advirtiendo que esa transición trajo responsabilidades que costaron “40 años de anarquía y guerras civiles”.
En esa línea, remarcó que el gran desafío actual de los argentinos sigue siendo alcanzar la “madurez responsable para construir la paz y la libertad”.
Monseñor Jofré Giraudo instó a vivir la fecha como un día de acción de gracias frente a las “señales de alarma que nos entristecen”, y recurrió a una analogía de gran actualidad para interpelar a la sociedad:
“En estos días, los eventos deportivos nos brindan una enseñanza. Ciertamente, se festejan los triunfos, pero me permito expresar mi convicción de que lo que más se celebra es el encuentro para acompañar a un equipo que nos representa. Se celebra el equipo y la superación de los contratiempos y las dificultades; la victoria sobre la soledad y el individualismo”.
Hacia el cierre de su mensaje, el obispo reflexionó sobre cómo la pasión por los colores patrios logra unir a familias, amigos y vecinos que usualmente no tienen interés futbolístico, y concluyó con un interrogante y una arenga que resonaron con fuerza en el templo:
“¿Cómo conseguir que el país sea un equipo al que todos queramos alentar? Me parece que lo primero es recordar que la vida y la patria son un regalo. Alegrémonos por haber nacido y vivir en una nación independiente. ¡Viva la Patria!”.
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