Una reciente capacitación de 22 agentes de las Guardias Locales de Villa María y la región puso bajo la lupa una tecnología que gana terreno en la prevención del delito: las armas de letalidad reducida.
La misma fue dictada por el Departamento de Entrenamiento Policial Permanente de la Policía de Córdoba.
Más allá del marco institucional, la instrucción técnica de este trayecto formativo estuvo fuertemente enfocada en el funcionamiento, el mantenimiento y las capacidades operativas de unos dispositivos diseñados específicamente para resolver situaciones de conflicto en la vía pública sin necesidad de recurrir al uso de armas de fuego de puño.
La ingeniería detrás del disparo
A diferencia del armamento convencional que utiliza pólvora y deflagración química para impulsar un plomo, estas herramientas basan su funcionamiento en la ingeniería neumática.
Los dispositivos civiles y policiales utilizados en la provincia de Córdoba están alimentados por pequeñas cápsulas intercambiables de dióxido de carbono ($CO_2$).
Este gas comprimido libera la presión justa para propulsar los proyectiles con la velocidad necesaria para ser efectivos, pero cuidando los umbrales de fuerza para evitar impactos fatales.
El cargador de estas armas permite alternar o seleccionar dos tipos de proyectiles según la urgencia de la intervención:
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Proyectiles cinéticos (de goma o polímero sólido): Diseñados para impactar por fuerza de choque, transfiriendo energía al objetivo para disuadirlo o incapacitarlo temporalmente mediante el dolor del impacto.
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Munición con agentes irritantes (gas pimienta o derivados químicos): Al dar contra el objetivo o una superficie cercana, la cápsula se rompe liberando una nube de polvo irritante que afecta las vías respiratorias y los ojos de forma temporal, neutralizando la agresión sin dejar secuelas permanentes.
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Rango de acción y protocolos de uso
Una de las mayores ventajas técnicas analizadas en las prácticas de tiro es su rango de efectividad, el cual alcanza hasta los 30 metros.
Esto permite a los guardias locales mantener una distancia táctica segura frente a personas armadas con elementos punzantes (como cuchillos o palos) o en situaciones de violencia callejera.
El comisario Maximiliano Peccile, jefe de la División Escuela de Tiro, remarcó que la efectividad no depende solo del aparato, sino del marco legal de su uso:
“Una vez aprobado el examen correspondiente, los guardias quedarán habilitados para portar y utilizar esta herramienta conforme a los protocolos vigentes de uso racional y legal de la fuerza. Se trata de un elemento clave para la protección del personal y de terceros, diseñado para disuadir y controlar situaciones de riesgo minimizando la posibilidad de provocar daños letales”.
Por su parte, el subsecretario de Seguridad local, Fernando Jones, coincidió en que dominar esta tecnología es vital para el espacio público, ya que permite incorporar técnicas y protocolos de actuación que priorizan el cuidado de la comunidad a través de una intervención altamente responsable.
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