Conductores hacen inaccesibles las rampas: la realidad de una indiferencia

Lucas es un hombre que tiene discapacidad motriz, por lo que se maneja a diario en silla de ruedas.

El, como muchos ciudadanos, sufren a diario la impotencia de salir a la calle y no poder transitar como corresponde por la indiferencia de los automovilistas.

Rampas obstaculizadas

En comunicación con Villa María Vivo!, Lucas contó lo que fue para él realizar cinco cuadras por la ciudad en la tarde de este lunes 27.

Indicó que salió de su hogar para hacer un trayecto de cinco cuadras. En ese camino se encontró con que tres rampas eran obstaculizadas por autos mal estacionados.

Acta labrada

Contó que al llegar a la tercera rampa que vio tapada, se indignó producto de la acumulación que traía por las otras dos situaciones similares que vivió minutos antes.

Fue en la esquina de San Juan y bulevar España, donde hay una farmacia.

Justo en el momento en el que Lucas se encontraba en ese lugar, apareció un Agente de Tránsito.

El agente comenzó a utilizar el silbato reglamentario para llamar la atención de quien fuera dueño del vehículo, pero nadie aparecía.

Incluso ingresó a la farmacia para ver si el dueño estaba allí, pero no lo encontró.

Sin embargo el agente comenzó a labrar el acta correspondiente al vehículo por estar mal estacionado y obstaculizar la rampa.

Mal común

Lucas señaló que la situación en la esquina de San Juan y España es muy común. Muchas personas estacionan mal para ingresar rápido a la farmacia, contó.

Tal es la situación que, una hora después, Lucas pasó por la misma situación en el mismo lugar.

Al volver del gimnasio haciendo el mismo trayecto de cinco cuadras, observó otro auto mal estacionado. Era uno importado, de alta gama.

El dueño del vehículo justo salía de la farmacia. Lucas le llamó la atención por la falta del conductor, quien le respondió que fueron cinco minutos, “ya te lo saco”.

La situación de las rampas obstaculizadas es una realidad que hace que quienes necesitan usarla no puedan.

Foto: Lucas, a Villa María Vivo!