En un ambiente cargado de recuerdos, emoción y sentido de pertenencia, la Escuela Agustín Álvarez —la institución educativa más antigua de la ciudad— celebró su 155° aniversario.
El acto central, encabezada por la directora del establecimiento, Eva Ramona Oliva, reunió a docentes, estudiantes, familias y a un grupo muy especial de egresados que este año celebran sus Bodas de Oro, al cumplirse medio siglo de la finalización de sus estudios primarios.
La ceremonia contó con la participación del intendente Eduardo Accastello, quien asistió acompañado por la legisladora provincial Verónica Navarro Alegre para ratificar el compromiso del municipio con la infraestructura y el desarrollo de las escuelas locales.
Infraestructura para el invierno
En el marco de los festejos, el jefe municipal hizo entrega de tres calefactores de 8.000 calorías.
Este equipamiento será destinado al Salón de Usos Múltiples (SUM) de la escuela, con el objetivo de optimizar la climatización de los espacios comunes durante la temporada invernal y garantizar el bienestar de los alumnos.
“Vamos a seguir acompañando a todas las escuelas, para que los docentes puedan concentrarse en enseñar mientras nosotros colaboramos con la infraestructura y el equipamiento”, enfatizó Accastello.
El intendente también destacó el valor histórico y pedagógico de la institución ubicada en barrio Parque Norte:
“Era muy importante venir a acompañar a esta comunidad. Es la escuela más antigua de la ciudad, creada pocos años después de la fundación de Villa María, y hoy sigue teniendo una gran cantidad de estudiantes y un enorme desempeño educativo”.
Asimismo, valoró el trabajo articulado que se realiza de manera permanente a través de la Coordinación Local de Educación.
Identidad ligada a las raíces de la ciudad
A su turno, la directora Eva Ramona Oliva repasó los orígenes de la escuela y su conexión con el nacimiento de Villa María:
“Como la historia de nuestra ciudad, la de nuestra escuela comienza con la llegada del ferrocarril. Con el tren llegó el comercio, pero nuestros pioneros entendieron que para que un pueblo progresara, fuera libre y tuviera futuro, era necesario fundar una escuela. Así nació nuestra querida Escuela Agustín Álvarez”.
Oliva se mostró profundamente conmovida por el reencuentro con los exalumnos:
“Los edificios se transforman, pero el alma de quienes pasamos por aquí permanece intacta. Estamos muy contentos de que hoy vuelvan a casa a visitarnos”.
El recuerdo de las Bodas de Oro
Uno de los momentos más emotivos de la jornada estuvo a cargo de Luis Luján, representante de los egresados que cumplieron 50 años de graduados.
Luján recordó con nostalgia y humor cómo eran las condiciones edilicias en su época:
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“Nosotros no teníamos las comodidades que tienen los estudiantes de hoy”.
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“Recién recordábamos con mis compañeros que la señorita Margot, en séptimo grado, nos hacía poner de pie, aplaudir y movernos para entrar en calor antes de escribir”.
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“Así transitábamos la escuela, pero éramos felices porque siempre la pasábamos bien. Por eso hoy la llevamos en nuestros corazones”.
El acto cerró con el tradicional saludo de “feliz cumpleaños” compartido entre autoridades, alumnos de ayer y de hoy, consolidando un nuevo capítulo en la rica historia educativa de Villa María.
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