El peso de los años y las deudas pendientes para un condenado de La Playosa

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A los 53 años, el hombre que recorría las calles de La Playosa como vendedor ambulante y jardinero, terminó condenado tras reconocer ante la justicia un historial delictivo que arrastraba desde 2019.

Tras un juicio abreviado, la libertad condicional quedó en el pasado.

Osvaldo René Calderón conoce bien el rigor del trabajo a la intemperie.

Entre las herramientas de jardinería y la venta ambulante, su figura era conocida en su natal La Playosa.

Sin embargo, detrás de esa cotidianeidad se escondía un legajo judicial que, pieza a pieza, fue armando el rompecabezas de una vida en conflicto con la ley.

Este 18 de febrero, en el silencio de una sala de audiencias, ese rompecabezas terminó de completarse.

La historia de su caída no es reciente; es un acumulado de errores y sentencias que finalmente colisionaron.

Calderón cargaba con dos requisitorias de elevación a juicio que funcionaban como una sombra constante.

La primera, más antigua, se remontaba a hechos de 2019, donde los delitos de encubrimiento, estelionato, daño calificado y resistencia a la autoridad marcaron el inicio de su deuda legal.

La segunda, mucho más reciente y grave, fechada en 2025, sumaba cargos que golpearon la libertad de terceros: privación ilegítima de la libertad, robo y lesiones leves calificadas.

El reconocimiento de los hechos

Frente al tribunal y asistido por su defensor, Alfonso José Martín, Calderón optó por la confesión.

No hubo espacio para largas deliberaciones ni negaciones.

El hombre de 53 años reconoció cada uno de los hechos que se le imputaban, admitiendo su responsabilidad en una cadena de delitos que van desde el engaño económico hasta la violencia física.

Este reconocimiento fue la pieza clave para el juicio abreviado.

La justicia determinó una pena de 3 años de prisión efectiva por los hechos recientes.

Sin embargo, el verdadero impacto del veredicto reside en la unificación de penas.

El cierre de un ciclo de condicionalidad

En 2022, Calderón había recibido una oportunidad: una condena de 3 años de ejecución condicional.

Era la última frontera antes de la cárcel efectiva, una promesa de libertad sujeta a un comportamiento que, según los hechos de 2025, no se mantuvo.

Al quebrarse esa confianza legal, la justicia procedió a la composición de las penas.

La resolución fue contundente: los beneficios de la condicionalidad se esfumaron.

La nueva sentencia unificada se fijó en 4 años y 4 meses de prisión de cumplimiento efectivo.

Para el jardinero y vendedor de La Playosa, el veredicto de hoy marca un punto de no retorno.

Los expedientes que dormían desde 2019 y las nuevas causas de 2025 se fundieron en un solo número que lo alejará de las calles.

En el balance final de la justicia, el peso de su pasado terminó por inclinar la balanza, transformando la libertad que alguna vez tuvo en una deuda que ahora deberá pagar tras las rejas.


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