En el marco del 50° aniversario de La Noche de los Lápices, el Concejo Deliberante Estudiantil realizó este miércoles una sesión especial sobre memoria y derechos humanos.
La jornada comenzó con una emotiva recepción musical del grupo Jacarandá y fue el resultado de un proceso de trabajo desarrollado durante el último mes por los estudiantes.
Durante esas semanas, los jóvenes participaron de diferentes instancias de formación y escucha, con charlas, testimonios y relatos vinculados con la última dictadura cívico-militar.

En particular, abordaron los hechos ocurridos el 16 de septiembre de 1976, cuando un grupo de estudiantes de La Plata fue secuestrado en el marco de la represión ilegal.
El encuentro permitió que los concejales estudiantiles compartieran sus propias miradas sobre aquella etapa de la historia argentina y sobre el significado de mantener viva la memoria.
Valiosas reflexiones en torno a la Noche de los lápices
Al tomar la palabra, la concejal Catalina Deheza, puso el foco en el rol que tienen actualmente las juventudes dentro de la sociedad.
«“La juventud no debe ser escuchada solamente cuando se habla del futuro, sino también cuando se habla del presente”, expresó la joven del colegio Rosario Vera Peñaloza.
Y completó: “Es nuestro momento de participar, comprometernos y dejar una huella en la ciudad que queremos”.
Por su parte, Guillermina Margaria, del Instituto La Santísima Trinidad, destacó una de las charlas realizadas durante el proceso previo y la importancia de comprender la historia desde las experiencias personales.

“Días atrás recibimos a la profesora Daniela Androver. Su exposición nos permitió comprender que conocer nuestra historia no se trata solamente de conocer fechas”, expuso.
Y siguió: “Detrás de una fecha, hubo personas que tenían nuestra edad y que atravesaron situaciones que ningún joven debería haber vivido”.
Tiziano Abadía, de la Escuela ProA en Biotecnología, remarcó que las consecuencias de aquel período continúan presentes en muchas familias de desaparecidos.

“Las consecuencias de aquel periodo no terminaron hace 50 años, hay familias que sostuvieron preguntas durante décadas hasta poder saber que había sucedido con sus seres queridos”, reflexionó.
“La memoria se construye escuchando, y entendiendo que detrás de ese hecho hubo familias que fueron atravesadas para siempre. Tenemos la responsabibilidad de mantener viva la memoria”, amplió.
Memoria, democracia y participación juvenil
Valentina Funes Ghiglione, del Instituto Secundario Bernardino Rivadavia, vinculó aquella historia con las posibilidades de participación que tienen actualmente.
“Podemos estar acá, levantar la voz, debatir y presentar proyectos, justamente por eso tenemos la responsabilidad de que estas historias no se pierdan”, aseguró.

“Que estos lápices, banderas y pañuelos nos recuerden que la memoria no solamente pertenece al pasado, sino al presente, que nunca dejemos de preguntar y comprometernos en la defensa de la democracia”, manifestó.
Y cerró: “La juventud también puede cambiar la historia, mientras haya jóvenes dispuestos a construir, aquellos jóvenes estarán presentes”
En tanto, Gino Saretti, de la Escuela Bilingüe Bicultural Dante Alighieri, definió al 16 de septiembre como una fecha emblemática y puso la mirada sobre aquellos estudiantes que tenían proyectos y sueños.

“El 16 de septiembre es una de esas fechas emblemáticas que conmueven la conciencia colectiva, hablar de la noche de los lápices es hablar de jóvenes con proyectos, sueños y una vida por delante. Hoy se cumplen 50 años y ese legado nos interpela a cada uno de los que estamos aquí sentados”.»
Y agregó: “Recordar no es fijar la mirada en el pasado con melancolía, sino asumir el compromiso de cuidar el presente para que ningún autoritarismo pueda dominar a nuestro pueblo”.
Milena Olmos, de la Escuela del Trabajo, destacó la importancia de vivir la experiencia educativa en democracia y las consecuencias que puede tener la restricción de libertades.

“Cuando el miedo decide que libros se pueden leer, qué música se puede escuchar, o qué temas se pueden debatir en la esquina, se destruye la confianza comunitaria y se degrada la vida social. Una de las lecciones que debemos extraer es el valor inconmensurable de habitar las escuelas en plena democracia”.
La historia local también estuvo presente
Alexis Cano, del IPEM 147, llamó a los jóvenes a involucrarse activamente en los debates de la sociedad y a evitar la indiferencia frente al pasado reciente.
“No podemos permanecer indiferentes cuando repasamos las páginas de nuestro pasado reciente. La mejor manera de honrar a aquellos compañeros que nos precedieron es participar activamente con el debate plural y la participación democrática. Que nuestra voz juvenil no sea silenciada por la apatía y el desinterés”.
Bautista Zurita, de la Escuela ProA en Desarrollo en Software, incorporó a las reflexiones las experiencias vinculadas con Villa María durante aquellos años.

“Según testimonios villamarienses, en nuestra propia localidad se vivieron momentos de tensión e incertidumbre, donde docentes y alumnos debieron medir cada palabra para evitar consecuencias nefastas”.
Por último, Albertina Latanzi, de la Escuela Bilingüe Bicultural Dante Alighieri, resaltó el vínculo entre justicia, libertad y convivencia cotidiana.
“Una sociedad puede proyectarse plenamente cuando exige de manera inclaudicable la justicia, estos testimonios deben servir como faro para nuestras acciones cotidianas, aplicar esas enseñanzas en el respeto diario hacia nuestras instituciones y nuestros pares. La libertad es poder vivir sin miedo”.
Homenajes por los 50 años de La Noche de los Lápices
Una vez finalizada la sesión especial, la jornada continuó con distintas intervenciones preparadas para la conmemoración de los 50 años de La Noche de los Lápices.
En primer lugar, se descubrió un cuadro incorporado al Rincón de la Juventud, espacio inaugurado el año pasado en el Concejo Deliberante de Villa María.

La obra contiene las firmas de los jóvenes que integran el Concejo Deliberante Estudiantil en este aniversario y quedó como testimonio de la participación de esta generación.
El cuadro también pasó a formar parte de un espacio destinado a reconocer y visibilizar la voz de las juventudes dentro de la institución legislativa local.
Posteriormente, se descubrió una placa conmemorativa por los 50 años del golpe de Estado de 1976, como parte de las acciones de memoria impulsadas desde el Concejo Deliberante.
Música y poesía para cerrar la jornada
Los presentes también pudieron observar un audiovisual que reunió parte del proceso desarrollado por los estudiantes durante las últimas semanas.
El material fue realizado por Alma Barotto, estudiante del Instituto La Santísima Trinidad e integrante del Concejo Deliberante Estudiantil.

Luego llegó otro momento preparado por los propios jóvenes: la lectura de un poema realizado por Naiara Nair Domínguez, alumna de la Escuela PROA Industrial o Robótica.
Como cierre, Rubén Alejandro Terreno, profesor de guitarra del Conservatorio y director del Coro de Arroyo Cabral, junto a su hija María Paz Terreno, interpretaron dos canciones.
Se trató de “Los Dinosaurios”, de Charly García, y “Rasguña las Piedras”, de Sui Generis, dos obras vinculadas con la memoria y la historia reciente argentina.
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