Retomó su vida tras la pérdida de su hijo y hoy está a punto de ser bombera

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  • La historia le pertenece a Celeste Torres, quien en meses se convertirá en miembro activo del cuartel bomberil de Ausonia.
  • “En medio de tanto dolor decidí anotarme; era algo que Ramiro quería que hiciera”, manifestó ante Villa María Vivo.

Si todo marcha bien, a mediados de agosto, Celeste Torres (38) se convertirá en bombera voluntaria de Ausonia.

Solo ella y los suyos saben lo mucho que significa ese nombramiento y el esfuerzo que se oculta detrás.

Hace poco más de dos años, en un infortunado episodio que hoy es materia de investigación en la Justicia de Villa María, falleció Ramiro Díaz (18), uno de los seis hijos de Celeste.

En medio de semejante dolor, la mujer recordó el ferviente deseo que tenía el adolescente de convertirse en gendarme para ayudar al prójimo.

También se acordó del aliento constante que le daba Ramiro para que de una vez por todas ella ingrese a la familia bomberil, sueño que se encuentra a punto de cumplir.

Ramiro, Bomberos y un sueño compartido

– ¿Cuándo surge la posibilidad de ingresar como aspirante?

– Todo empieza con mi esposo, que ya lleva cinco años siendo bombero. Él fue mi inspiración. Mi meta era sumarme mucho antes, pero en 2023 me tocó transitar lo de Ramiro, entonces todo quedó en la nada. Mis hijos, en especial Ramiro, también querían que yo fuera bombera. En medio de tanto dolor, decidí anotarme. Ahora ya pasó un año y medio y cada vez falta menos para recibirme.

– ¿Cómo transitaste este proceso después de todo lo que pasó?

– No fue fácil, en el medio caí en depresión y estuve medicada por psiquiatras, pero gracias a Dios, a mis hijos, a mi esposo y a los bomberos, logré salir. En el cuartel me apoyaron mucho para que siga por este camino. Un sábado de cada mes me toca rendir en diferentes localidades. Repito, no fue fácil para mí, pero en medio de tanto dolor elegí hacer algo diferente.

– Hace algunos días ví una publicación de Bomberos. Era un saludo por tu cumpleaños.

– Sí. Estoy muy agradecida con los bomberos de Ausonia, que son como mi segunda familia. En todo este tiempo me han apoyado, entienden mis ánimos, tienen empatía y me siguen ayudando. En total somos 15. Hay 12 que se encuentran activos y tres aspirantes mujeres, entre las que estoy yo.

– ¿Qué conocimientos adquiriste en este año y medio?

– La Formación Técnico Profesional de Bombero Nivel 1 (BN1) se actualiza cada año. Por ejemplo, a mí me tocó recibir conocimientos sobre paramedicina y primeros auxilios. Bomberos no solamente se trata de apagar incendios, sino que se basa en muchas cosas, es también brindar contención a una persona cuando está mal.

– Me dijiste que tu esposo es bombero. Imagino que fue importante en este camino.

– Sí, ha sido mi sostén en esto, y lo sigue siendo. Me impulsó a hacer esto que es tan lindo. Al principio me costó, pero ahora no pasa un día en el que no quiera estar en el cuartel, que no quiera ser bendición para otras personas que me necesitan. Ser bombero no tiene una explicación, te tiene que gustar, te tiene que erizar la piel cuando suena la sirena, se trata de dar sin esperar nada a cambio.

– Recuerdo que en una nota anterior me contaste que Ramiro quería ser gendarme. Ahora vos estás a un paso de ser bombera. Los dos unidos por la vocación de ayudar.

– Sí, Ramiro (foto) quería ser gendarme. Tenía 18 años y le faltaba poco para terminar la escuela. En 2023 iba a realizar la inscripción inicial, pero desgraciadamente no lo pudo llevar a cabo. Por eso, y como una manera de sanar mi dolor, aunque sea un dolor que voy a llevar por siempre, decido ayudar al prójimo y hacer algo por los demás. Esto me está sacando adelante. Es muy doloroso perder a un hijo, pero también está en uno quedarse en eso o levantarse y honrar la vida de él, con cada acto y cada logro que consiga. Mi fortaleza también viene de Dios y de la fe, que me permiten salir adelante cada día.

Qué le pasó a Ramiro

Ramiro tenía 18 años y trabajaba como recolector de residuos para el municipio de Ausonia, mientras se preparaba para entrar al cuerpo de Gendarmería.

El 3 de marzo del 2023, en plena jornada laboral, el joven bajó del carro recolector porque recordó que había olvidado su buzo, por lo que volvió a buscarlo.

Fue en ese momento cuando quien conducía el vehículo no pudo ver a Ramiro, que terminó enganchado y cayendo hacia abajo del compactador.

Tras el accidente, el joven fue trasladado al Hospital Pasteur, pero tristemente falleció 19 días después.

Pedirán imputaciones

En declaraciones a este medio, el abogado de la familia, Héctor Villarino, comentó que después de Semana Santa realizarán una nueva solicitud ante la Justicia para pedir imputaciones.

Según indicó, exigirán que enfrenten cargos el conductor del carro por homicidio culposo y el exintendente de Ausonia, Mauricio Pajón, por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

“También estamos evaluando solicitar que se impute a otras personas más por entorpecimiento de la investigación y por depositario infiel”, adelantó el jurista.


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