#8M: Porqué movemos el mundo y podemos pararlo

Opinión. Por Florencia González (*)

El 8 de marzo (#8M) es una de las fechas más importantes para el movimiento feminista.

Desde el 2017, las calles de más de 50 países son tomadas por mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis, trans y no binaries que realizan un alto en sus actividades para, principalmente, visibilizar el impacto de sus ausencias en la economía de sus territorios.

El Paro Internacional Feminista Productivo y Reproductivo es una cita plurinacional, transversal e intergeneracional que convoca a las trabajadoras a ausentarse en los espacios laborales y alzar la voz en las calles para demostrar nuestra fuerza e importancia en diferentes ámbitos.

En este punto geográfico, y desde hace más de seis años, la Asamblea Feminista-Transfeminista de Villa María y Villa Nueva se reúne y se prepara para la conquista de nuevos derechos, a la vez que investiga, reflexiona y elabora propuestas sobre la realidad local en materia de género y sexualidades.

La asamblea nuclea militantes de espacios políticos partidarios, organizaciones sociales, sindicatos y, también, activistas independientes, de todas las edades.

Paramos y se para el mundo.

Porque sí, son mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis, trans y no binaries les que mueven los engranajes de este sistema, les que pagan la crisis con sus cuerpos y sus territorios, les que soportan salarios más bajos, desocupación, acoso en los lugares de trabajo, la precariedad como condición casi inherente a la vida laboral.

Paramos porque en los barrios y casitas populares fueron las mujeres las que sostuvieron las ollas y garantizaron la comida a vecinos y vecinas, las que hicieron frente a la pandemia aún con escasos recursos.

Porque los trabajos de cuidados deben ser reconocidos y remunerados como tal.

Paramos porque nuestros cuerpos aún siguen siendo violentados por aquellos que pretenden gobernar sobre nuestros deseos y elecciones.

Por educación sexual integral en escuelas.

Por la aprobación e implementación de la Ley de Cupo Laboral Trans.

Paramos por la autonomía de nuestro cuerpo, por ejercer libremente nuestra capacidad de decidir.

Por la plena implementación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en todos los centros de salud de la ciudad.

Por el acceso a información sobre métodos de anticoncepción, de cuidado y prevención de enfermedades de transmisión sexual.

En Villa María y Villa Nueva, soltar las calles no es una opción.

En lo que va del 2021 se cometieron 3 transfemicidios-travesticidios y 52 femicidios, uno de los cuales ocurrió en pleno centro villamariense.

Liliana Beatriz Stefanatto fue asesinada a manos de su pareja Ignacio Aldeco: ella había realizado una denuncia previa por violencia de género. Un femicidio que, como tantos otros, podría haberse evitado.

Paramos porque levantamos las banderas del #NiUnaMenos que construimos en unidad y exigimos una reforma judicial feminista.

Porque en Villa María es urgente la creación de una Unidad Judicial especializada en denuncias de violencia de género.

Por la puesta en marcha de un Observatorio que sistematice y nos brinde información sobre estos temas.

Por mayor presupuesto para la Emergencia en Violencia de Género declarada hace tres años en Villa María.

Un año más resuenan nuestras voces en las calles, movemos nuestros cuerpos, difundimos desde las redes, agitamos nuestras banderas y gritamos con la fuerza de nuestras ancestras, de las que nos precedieron y de las que ya no están.

Nuestro grito se abre paso, manifestamos, deseamos y pedimos “señor, señora no sea indiferente, nos matan a las pibas en la cara de la gente”.

Un año más, la Plaza Centenario será el punto de concentración y de partida de una movilización masiva.

Un año más esperando que sea el último, porque si algo sabemos les feministas es esperar, transformar y no cansarnos. Nunca cansarnos.

En esta fecha, y en todas las que demos batalla, tomamos y hacemos propias las palabras de Claudia Korol:

“Nuestras revoluciones no son proclamas vanguardistas. Son impulso desde lo que algunos creen retaguardia. Ahí tejemos, cocinamos, tramamos, empujamos, irrumpimos, abrazamos, impulsamos, defendemos, acuerpamos. En nuestro andar sostenemos con tejidos rebeldes a los cuerpos que caen. Y los regresamos a la historia.[1]

[1] “Los feminismos populares en la primera línea”. Claudia Korol en https://www.mujeresdelsur.org/los-feminismos-populares-en-la-primera-linea/

(*) Florencia González es comunicadora feminista, militante de Mala Junta e integrante de la Asamblea Feminista – Transfeminista de Villa María.