Ni canarios, ni lecheros: qué pasa cuando la rivalidad supera límites y llega a las redes

No se sabe bien quién la comenzó, pero todo villamariense conoce el clásico River Boca local: Canarios Vs. Lecheros, Farándula Vs. Gala.

Está desde siempre, viene con las remeras de las instituciones como un ADN, sin siquiera las autoridades lo deseen: la rivalidad entre estudiantes del Instituto Secundario Bernardino Rivadavia y los del Instituto La Santísima Trinidad, ha estado en la mayoría de quienes transitaron el secundario en alguno de los dos centros educativos.

Como en la cancha

Al igual que los cánticos en las canchas de fútbol, el clásico local está impregnado de frases homofóbicas.

Lamentablemente se naturalizó, pero durante el miércoles 7 los límites no sólo que llegaron a sus extremos, sino que se cruzaron.

Un grupo de estudiantes del Trinitarios, en la previa de la Gala Trinitaria, cantaron entre risas una canción que ya no estaba dirigida hacia la Institución «rival», sino que atacaba directamente la integridad de una estudiante del Rivadavia. De una persona. Cantaron, filmaron y difundieron.

¿Cuáles son los límites? ¿Dónde quedan los derechos de las personas en esta eterna pelea?

El triste hecho que tuvo como víctima a Camila, una joven de 17 años, pasó la raya. El hecho invita a jóvenes y adultos a la reflexión y a la concientización. ¿Cómo hacer con el bullying? ¿Cómo funcionan las redes sociales? ¿Para qué sirve la Educación Sexual Integral?

VER TAMBIÉN ► Violencia y discriminación escolar: ¿cuáles son las claves para abordarlas?

Estaban hablando de mi

“Estaban hablando de mi, de mi cuerpo, de mi nombre y mi apellido”, expresa afligida Camila C, la joven agredida, a Villa María Vivo!.

“No era yo la que lo sabía desde las 19:00 horas, ya lo sabía todo el mundo. Me sentí super atacada (…) Se me altero el corazón, no paraba de llorar porque sinceramente duele, molesta, humilla » agregó.

El límite

Según indicó Camila, todo había comenzado días atrás por twitter. A través de esa red social, los jóvenes de ambas instituciones empezaron a agrandar la llama de la rivalidad dado que se avecinaba la Gala Trinitaria.

“Nos tirábamos indirectas, pero todo venía de lecheros vs. canarios. No había un conflicto personal. Nos hacemos jodas, pero no pasa un límite personal”.

La joven admitió haber escrito un tuit en el que burlaba, de cierta manera, uno de los sketch que iban a suceder en el evento.

“El tuit quedó ahí dando vueltas junto a millones más, y a las 19:00 horas un amigo me pasa un audio diciendo que estaban cantando sobre mi”, explicó.

Camila explicó que comenzó inmediatamente a recibir apoyo de amigos y conocidos, y que su madre se enteró porque un profesor de la joven la llamó por teléfono.

Una foto

El cántico, que este medio no va a reproducir, hacía referencia a una foto de la joven en la que se le habría visto alguna parte de su cuerpo. Quienes cantaron se burlaron y agredieron a Camila como persona y como mujer.

Al respecto, la joven contó que se despertó con muchos mensajes, ninguno agrediendo pero que la gente en sí quería saber de qué foto y que chica se hablaba, por lo que también recibió solicitudes de amistad en sus redes.

“Estaban hablando de mi a todo pulmón, como si la foto fuera algo impresionante. No voy a explicar cómo era (…) Con intención o sin intención de mostrar, no tienen justificaciones para decir lo que dijeron”, agregó.

Apoyo de su colegio

La joven también indicó que durante la mañana de este jueves 8, se levantó y fue a la escuela.

“Llegué y me llamaron los directivos. Me dieron todo el apoyo como estudiante del Rivadavia y me dijeron que cualquier cosa que necesitara ellos iban a estar, que la Institución iba a estar”.

Posibles acciones legales

Al respecto de la difusión del hecho, Camila expresó que está impresionada del apoyo recibido.

“La gente fue entendiendo, a pesar de que hay comentarios super retrógrados que cuestionaban”, agregó.

La joven remarcó que esto no es rivalidad, “es bullying, es violencia. Te estas burlando de una mina, estas grabando y estas viralizando”, sentenció.

Es por ello que Camila y su familia están evaluando realizar alguna acción legal.

“Hay gente que me dijo que puedo hacer una demanda, que no lo minimice, que haga lo que tenga que hacer para que no quede así”.

“Yo siento que el dolor, que lo social no se repara con una demanda. Pero mi familia está al tanto, ya no soy yo sola y todos me están apoyando para que haga algo al respecto. Un mensaje pidiendo perdón no soluciona mucho”.

Tristeza “lechera”

Nota de Redacción:

Quien escribe esta nota es egresada del Instituto La Santísima Trinidad, y lamenta profundamente estar escribiendo estas líneas cuando los agresores fueron un grupo, mínimo pero grupo en fin, de chicos y chicas que vestían los colores que alguna vez vistió esta periodista.

Una egresada “lechera”, que además es mujer. Una “lechera” que espera que la Institución que la acobijó durante años se solidarice con Camila y que tome cartas en el asunto con quienes cantaron lo que cantaron.

Lo ocurrido no se condice con los valores que ni Trinitarios, ni ninguna institución educativa inculca a sus estudiantes. Que el clásico no rompa a las personas, no manche, no denigre. Que no vuelva a superar los límites.

Lo ocurrido tiene que servir para que educadores de todos los centros educativos rediscutan y refuercen charlas a estudiantes sobre bullying, sobre cómo funcionan las redes sociales, sobre cómo respetar a las personas, a las mujeres. Sobre violencia en general, y de género en particular. Sobre la Educación Sexual Integral, que lejos de ser «ideología de género», apunta a respetar a las personas y a sus cuerpos.

Lo ocurrido no se puede repetir: ni entre canarios y lecheros, ni en ningún lugar.

Lucía Martínez Celiz
Periodista Villa María Vivo

Foto: Collage fotos obtenidas desde los Facebook del Instituto Santísima Trinidad y el Instituto Secundario Bernardino Rivadavia. Modo ilustración