Octubre rosa simboliza la lucha de muchas mujeres a las que un diagnóstico les cambia la vida para siempre. Pero también de quienes acompañan, empatizan y tratan a diario de estar presentes en cada detalle para que ese camino del cáncer sea más llevadero.
Pañuelos solidarios es una agrupación que se dedica desde hace muchos años a preparar pelucas oncológicas que otorgan de manera totalmente gratuita. Luego fueron anexando más servicios para acompañar a pacientes y familiares.
Hasta allí llegó Vicky con una necesidad puntual y un deseo de retomar al menos en algunos detalles su vida de siempre.

En diálogo con Villa María VIVO cuenta su Historia Viva y cómo una red de contención significó en este momento de su vida mucho más que una peluca.
La peor noticia
Victoria es villamariense. Mamá, esposa y una mujer que siempre intentó salir adelante, afrontar las dificultades y estar para los demás. “Hoy me toca atravesar una experiencia que cambió mi vida y mi manera de mirar muchas cosas”.
-Sos paciente oncológica. ¿Cuándo y de qué te diagnosticaron?
-En junio de 2026 recibí el diagnóstico de cáncer de mama triple negativo, estadio 3. Fue una noticia muy difícil de asimilar. Sentí miedo, incertidumbre y muchas preguntas. Nunca imaginé que me tocaría vivir algo así, pero con el tiempo fui aprendiendo a transitar este camino un día a la vez, aferrándome a mi familia, a mis amigos y, sobre todo, a mi fe en Dios.
-¿Tuviste algún presentimiento o síntoma?
-Sí, empecé a notar un bulto en la mama derecha, acompañado de dolor, inflamación y una sensación de calor. Al principio no imaginaba todo lo que había detrás de esos síntomas. Después de los estudios y la biopsia llegó el diagnóstico, y mi vida cambió por completo. Aprendí lo importante que es escuchar nuestro cuerpo y consultar cuando algo no está bien.
-¿Cómo experimentás el tratamiento en la diaria?
-Es un camino de días buenos y otros no tanto. La quimioterapia trae cansancio, molestias y cambios físicos y emocionales. También hay días en los que una se siente fuerte y agradecida por cada pequeño avance.
Después de las primeras quimioterapias noté que el tumor había disminuido muchísimo y que las molestias que tenía antes habían mejorado. Eso me dio esperanza y tranquilidad.
En la diaria sigo siendo mamá, esposa y mujer. Hay cosas que atender, responsabilidades y una familia que acompañar. Estoy aprendiendo a escuchar mi cuerpo, respetar mis tiempos y entender que descansar también es parte del tratamiento.
-¿Cuán necesaria es la empatía en quienes te rodean para llevar la enfermedad?
-En mi caso, muchísimo. Me siento una mujer afortunada por la familia y los amigos que tengo. Mi marido está a mi lado, acompañándome en cada paso; mis hijos, mis hermanos, mi papá y mis seres queridos me dan fuerzas de distintas maneras.

A veces, un abrazo, un mensaje, una oración o simplemente estar presente vale más que cualquier palabra. También entendí que acompañar no significa tener todas las respuestas, sino estar, escuchar y sostener sin juzgar.
Ese amor me ayuda a atravesar los días difíciles y me recuerda que no estoy sola.
Detrás de un diagnóstico, hay amor y compañía
-¿Cómo llegaste a las chicas de Pañuelos Solidarios?
-Llegué a ellas por una conocida que supo de mi diagnóstico y de mi perdida de cabello que ella había donado su pelo y sabía que hacían pelucas para las pacientes oncológicas. En este camino que me tocó atravesar, buscando y encontrando ese acompañamiento tan necesario cuando recibís un diagnóstico que te cambia la vida. En momentos así, encontrarte con personas que comprenden lo que estás viviendo, que se acercan desde el amor y la solidaridad, significa muchísimo.

-¿Cuánto te ayudaron desde la agrupación? ¿Pensaste en ser colaboradora después de tu experiencia?
-El acompañamiento de Pañuelos Solidarios es muy valioso porque te hace sentir comprendida y acompañada por personas que saben lo que significa transitar una enfermedad así.
Cuando una recibe tanto amor, también nace el deseo de devolverlo.
Me gustaría poder colaborar y acompañar a otras personas cuando me sea posible. Quizás mi experiencia pueda servir para darle fuerzas a alguien que recién empieza este camino, para recordarle que no está sola y que siempre puede haber una mano tendida.
A veces, de las experiencias más difíciles también nacen nuevas formas de ayudar y de estar para los demás.
-¿Cuán importante es contar con ayuda psicológica o acompañamiento profesional?
-Creo que es fundamental. El cáncer no afecta solamente al cuerpo, también moviliza las emociones, los pensamientos, los miedos y la vida familiar.

Poder hablar con un profesional, expresar lo que sentimos y encontrar herramientas para afrontar la incertidumbre puede hacer una gran diferencia. No tenemos que poder con todo ni ser fuertes todo el tiempo. También tenemos derecho a llorar, a sentir miedo y a pedir ayuda.
La contención de la familia y los amigos es maravillosa, pero el acompañamiento psicológico puede brindarnos un espacio propio para transitar todo lo que nos pasa.
-Por último, hay una pregunta que es el hilo conductor de todas estas “Historias Vivas” y se llama “Sintientes”. ¿Qué se siente convivir con un diagnóstico y la esperanza de la mejoría a diario?
-Se siente miedo, incertidumbre, pero también amor, gratitud y esperanza. Es aprender a vivir un día a la vez, a valorar cosas que antes parecían pequeñas y a entender que la vida tiene un valor inmenso.
Hay momentos en los que el miedo aparece, pero hoy ya no me paraliza como al principio. Aprendí a confiar un poco más en mi cuerpo, en el tratamiento, en los profesionales que me acompañan y en todo el amor que me rodea.

Soy una mujer que está atravesando una enfermedad, pero soy mucho más que un diagnóstico. Soy mamá, esposa, hija, amiga y una persona con sueños, sentimientos y ganas de seguir adelante.
Mi familia, mis amigos y mi fe en Dios son mis pilares. Me aferro a esa frase que hoy me acompaña tanto: “Dios es bueno y sigo confiando”.
No sé exactamente qué me espera mañana, pero hoy elijo vivir, agradecer, confiar y seguir adelante. No significa que no tenga miedo; significa que el miedo ya no ocupa todo el lugar.
Y si mi historia puede ayudar a otra persona a sentirse menos sola, entonces compartirla también tendrá un sentido muy especial.
Porque detrás de cada diagnóstico hay una persona, una familia, una historia y un corazón que sigue latiendo con esperanza.
Sobre Pañuelos Solidarios
Pañuelos Solidarios es una agrupación solidaria realiza un proceso de elaboración artesanal de cada peluca, cortina con pelo que les donan y turbantes que otorgan de manera gratuita a pacientes oncológicas.
A quienes también les hacen acompañamiento al igual que a sus familiares.
- Si necesitas ayuda, queres donar cabello o colaborar en la confección podes contactar a Lorena Díaz 0353-156577332.
Además, el 1 de noviembre realizarán la “Carrera Rosa” una maratón participativa con dos distancias de 2 y 5 kilómetros.
Saldrá a las 9:00 horas desde el Anfiteatro. La intención es visibilizar la promoción de prevención del cáncer de mama y el mensaje expresa: “Porque detrás de cada paso hay una historia, un motivo y alguien por quien correr”.







































