En tiempos de egocentrismo e individualismo feroz, venimos a proponer otros tiempos, una pausa para leer, ver y sentir las Historias Vivas contadas en primera persona por sus protagonistas.
En tiempos de crueldad, parece que desarrollar la empatía -un término tan paradójicamente de moda por estos días- es una tarea difícil.
Pero ¿qué implica empatizar? Estar sintiendo lo que otros sintientes sienten, valgan los infinitos sentires.
Eso, justamente, sentir, despertar, dejarse interpelar por las tramas vividas por otros… mi vecino, cliente o amigo.
Hay algo en ese “mi” que me hace parte, me compromete.
Qué siente un deportista de elite, una mamá que pierde a un hijo, una familia que logra una adopción, una persona que dedica sus días a rescatar animales y tantos más.
Porque finalmente todos tenemos algo para contar, la invitación es aprender a escuchar la vida misma.
Historias vivas
Una fiebre alta, un antes y un después, el amor de quienes rodean a Iván




























