No convencen a jardines nuevos requisitos

A los jardines maternales no les cayó del todo bien la nueva ordenanza que los habilitaría a trabajar.

Dicen que el cupo de un niño por cada seis metros cuadrados como máximo es antieconómico y evalúan no reabrir en estas condiciones.

El Concejo Deliberante de Villa María aprobó por unanimidad una ordenanza que fija requisitos para salas de jardines maternales, con la asistencia de niños y niñas de más de dos años de edad.

Entre los puntos, se señala que los asistentes no pueden estar más de dos horas dentro de la institución, y que como máximo debe haber un alumno cada seis metros cuadrados del edificio.

Sobre este último punto, los jardines apuntaron sus objeciones y sostienen que los condiciona para abrir.

“En una sala grande entrarían 3 niños sin contar la docente, y en el resto de las salas un niño o a lo sumo dos. Es muy difícil así, evaluó Carla Coliguante al ser entrevistada en Radio Villa María.

“Estamos analizando si nos sirve una reapertura en estas condiciones. Con los que ingresarían en esas dos horas no nos alcanzaría ni para pagar el sueldo de las docentes. La mayoría no podría reabrir en estas condiciones”, reveló la mujer, luego de mantener intercambio de opiniones con referentes de otros jardines tras sancionarse la ordenanza.

La docente contrastó la reglamentación que se permite hasta un niño por cada 6 metros cuadrados con la actividad gastronómica, donde se admitía hasta 4 personas en torno a una mesa de bar, que tiene un metro cuadrado.

Recalcó que el aspecto del cupo y la capacidad se conversó en la última reunión con el municipio, pero estimó que “el COE dispuso otro esquema”.

También estimó que “a lo mejor algún jardín maternal aprovecha, pero la mayoría no estaríamos abriendo las puertas porque sería más grande el gasto que el ingreso”.

Los jardines vienen reclamando hace meses una habilitación para trabajar y han presentado e insistido varias veces con protocolos para adaptarse a la nueva situación de pandemia.

El Concejo Deliberante ya había aprobado tiempo atrás una ordenanza, que nunca fue aplicada y puesta en marcha.

Solamente se los habilitó para hacer tareas adicionales, como vender plantas o comida, que les permita tener ingresos, pero sin la presencia de niños.

Siguen esperando una reglamentación que les brinde condiciones adecuadas para abrir.