Saúl Rosa: el esfuerzo y la dedicación por cada logro en el ciclismo

El intenso entrenamiento previo a cada compentencia y la importancia del descanso para un deportista con tres titulos argentinos.

Saul Rosa tiene 46 años y hace 30 que se inició en el mundo de las competencias en bicicletas. Fue por allá por 1994, cuando se hizo la primera carrera de mountain bike en el parque de Villa Nueva, que encontró una pasión.

Su padre, Samuel Rosa, también ciclista de toda la vida, le compró la bicicleta que necesitaba.

“Venía corriendo en circuito, ruta y pista, pero vi esto que me encantaba. Y empezamos con el cross country y el sendero de montaña. Apareció después con el tiempo esto del rally cross, que lo inaugura prácticamente Río Pinto. Empecé a hacer las primeras carreras, y no paré más”, relata el ciclista villamariense.

Rosa hace un alto en su trabajo diario en la bicicletería de calle Maipú 146, en barrio Florentino Ameghino para repasar sus últimos logros.

El historial de los tres campeonatos argentinos

Uno de los primeros campeonatos argentinos que corrió fue en 2018, en categoría B1, en Venado Tuerto.

“Ahí sufrí una conducta antideportiva muy grande por parte de un ciclista de Buenos Aires, que a tan solo 70 u 80 metros de la raya me voltea, me tira a una zanja y nos caemos los dos. Él se vino encima mío con tal que no lo pasara. Me dejó un golpe tremendo en la pierna. Me arruinó el campeonato argentino. Fue un momento muy duro después de buscarlo durante años”, recordó.

Después de eso, se preparó para el 2019, que se hizo en Cerrito, Entre Ríos. “Y ahí tengo la posibilidad de ganarlo”. Fue su primer título en la especialidad.

En 2021, después de la pandemia, llegó la edición de la ciudad de Marcos Juárez.

“También lo vuelvo a ganar, ya en la categoría Master B2. Y ahora en 2022 se vino Santiago del Estero, dentro de la misma categoría, y lo volví a ganar”, evocó.

Cómo se preparó Saúl Rosa para cada carrera

Cada competencia tuvo su impronta, pero todas requirieron la mayor preparación posible.

“Al primer argentino lo gané bien. El segundo mejor. En este tercero fue al que llegué con la peor forma. Y fue el más exigido. Pero no me relajé nunca en cuanto al entrenamiento”, comentó.

“Creo que la parte más básica es no creérsela y no creerse campeón cuando vas a un nuevo campeonato argentino. Ahí llegan los mejores exponentes del país, con preparaciones que ninguno de nosotros sabemos”, reflexiona desde la experiencia.

La categoría Master se dividen de cinco en cinco años. Los A son de 30 a 40 y se subdividen en A1 hasta 35 y A2 de 35 a 40. Y así sucesivamente con B y C.

Sobre cómo fue alcanzando estos logros después de los 40 años, Saúl dice que para estos últimos campeonatos se pudo concentrar mejor en el objetivo.

Concentración y dedicación

“Nada me distrajo. Apunté todo a esto. Desde comer, dormir, alimentarme, el descanso. Todo enfocado a buscar esto a esta edad. Fue volver a armarme de cosas que no tenía, como bicicletas, repuestos, cosas que son específicas para la disciplina, y el gimnasio dos veces por semana”, enumeró.

“Te comprende toda la vida”, dice sobre el entrenamiento.

“Y tiene que ver también con acostarse a la noche temprano -agrega-. El alcohol no existe para mí. Quince días antes de un campeonato cierro el negocio a las ocho de la noche y ya me voy a la cama. Nadie me lo enseñó ni me lo explicó, pero así lo entendí con el paso del tiempo. No es una cuestión de quién anda más fuerte, sino de quien se recupera mejor. El enfoque hay que hacerlo siempre en la recuperación”, revela.

“Así como se suman las horas de entrenamiento, se suman las horas de descanso. Eso es importantísimo, porque no somos profesionales, no podemos tomarnos la tarde. Yo trabajo desde las ocho de la mañana. A las 12 cierro y me voy a entrenar. Vuelvo, como, y ya estoy abriendo de vuelta. A la noche cierro y paso por el gimnasio. Si a eso no le das recuperación…”, reflexiona.

“Cuando me preparo para algo y es al 100% porque no puedo darme el gusto de relajarme”, afirma el tricampeón.

El corazón alerta

Pero a veces aparecen complicaciones inesperadas que también se deben afrontar, como un problema de salud que le interrumpió su rutina deportiva.

“Antes de preparar el último campeonato argentino tuve una arritmia, dos meses antes. Tuve que ver un cardiólogo. Eran cuestiones de nervios. Tuve que dejar el café, dejar un poco las preocupaciones. Una vez que pasó esa arritmia, estuve parado. Preparé el campeonato argentino en un mes y medio nada más. Fueron seis semanas intensivas, tremendas. Por eso te digo que llegué con el peor estado de forma”.

Rosa venía con un ritmo de competencia y, por esta arritmia que le apareció, lo obligaron a parar: “El médico me obligó a pararme tres semanas para recuperar el corazón, que estaba sobrepasado, con un entrenamiento exigente, y cosas personales que se juntaron”.

“El corazón es un músculo al que llegan cosas de todos lados. Así que tuve que resetear la computadora, bajé un par de cambios”, reflexiona ahora.

“Tuve que quedarme quieto. Trabajar acá para sacar adelante unas cosas, y después, cuando los análisis me lo permitieran, arrancar de nuevo. Y me dio justo seis semanas”, acotó.

“En el deporte creo que es como si vos tenés una herida que te duele y la apretás para que duela, porque cuando la soltás deja de dolor. Lamentablemente es así. Tenemos que sufrir y sufrir para después sacarse de encima el entrenamiento y buscar la recuperación. Y ahí es donde uno hace pico, donde sacamos el máximo. Sufrimos con tanta intensidad, que cuando llegó el momento de ir a la carrera, la intensidad que me impusieron los rivales no fue algo insoportable para mí”, comentó.

Dice que en cuanto al máximo potencial de un ciclista no hay curva de edad, porque el ciclismo es un deporte que permite competir a la intensidad que cada uno quiera y hasta la edad que se quiera.

“Es un deporte que siempre tenés revancha. Hay deportes que no, y lamentablemente son un tiempo”, comentó.

El apoyo de Distrivita y otras empresas

Yendo a lo económico, con el apoyo de empresas locales, dice que se permite lograr algunas cosas más. Hay varios comercios y firmas que lo apoyan. Una de esas empresas es Distrivita, que lo tiene entre los deportistas que cuentan con el respaldo de la distribuidora de alimento.

Desafíos para el 2023

Saúl Rosa remarca que el objetivo el año que viene es llegar bien al Desafío de Río Pinto en mayo. Empezó a entrenar desde ahora y ya está yendo a la montaña.

“Río Pinto es un desafío personal. Es tremendo. Es una carrera de nivel internacional, la más grande de Latinoamérica. En la revancha del Río Pinto conseguí el quinto puesto. Y me gané la inscripción para el desafío del 2023”, explicó.

Por delante tiene un gran trabajo que realizar. Y para eso pone todo el empeño que hace falta, día tras días, con sus horas de duro entrenamiento, y también del necesario descanso para llegar al objetivo de la mejor forma.