La firma estatal Fabricaciones Militares atraviesa un proceso de transformación estructural tras ser convertida en Sociedad Anónima Unipersonal (SAU).
Según un articulo de La Voz del Interior , la empresa estatal busca atraer inversiones privadas para ampliar su capacidad productiva y posicionarse en un mercado internacional impulsado por la creciente demanda de insumos para la industria de la defensa.
Escenario local
La planta de Villa María aparece como una de las piezas centrales del plan de expansión.
Según explicó el presidente de Fabricaciones Militares, Pablo Glöggler, el objetivo es cuadruplicar la capacidad de producción de pólvoras, incrementar la elaboración de nitrocelulosa e incluso avanzar en la fabricación de TNT.
“Hoy existe un déficit mundial de este tipo de insumos porque Rusia está fuera del mercado y China no está vendiendo. Quien logre potenciar esa capacidad desde Villa María tiene en sus manos una demanda global asegurada”, sostuvo el funcionario en declaraciones a La Voz.

Plan comercial
La empresa, que actualmente cuenta con unos 1.100 trabajadores distribuidos entre las plantas de Villa María, Río Tercero, Azul y Fray Luis Beltrán, además de la sede central, sostiene que el nuevo esquema apunta a modernizar el modelo de negocios sin desprenderse del control estatal.
Glöggler aseguró que el objetivo es incorporar socios privados que aporten capital, tecnología y acceso a mercados internacionales.
“La idea es reconfigurar el modelo de negocios para ganar agilidad y aprovechar el contexto internacional”, explicó.
Entre los proyectos mencionados también figura la recuperación de la fabricación de munición para tanques de guerra, una actividad que la empresa no desarrollaba desde hace casi tres décadas.

Incluso, desde la conducción indicaron que si las inversiones se concretan y aumenta la producción, no descartan reincorporar personal especializado para operar nuevas líneas productivas.
La preocupación del gremio
La visión de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) es muy diferente.
Desde el sindicato reconocen que existe un proceso de cambios, pero advierten que todavía no hay precisiones sobre el rumbo que tomará la empresa ni garantías respecto del mantenimiento de todas las áreas productivas.
El secretario gremial de ATE en Río Tercero, David Salto, manifestó preocupación por las versiones que indican que podría venderse hasta el 51% de las acciones a un grupo inversor de origen checo.
“Lo que nos genera dudas es que el pliego no aclara cuál será el desarrollo productivo; no tenemos en claro el norte de la producción”, sostuvo.
Según el dirigente, el temor es que los futuros inversores prioricen únicamente las áreas vinculadas a la producción de pólvoras y explosivos, relegando sectores como el químico o el metalmecánico.
Además, cuestionó la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, que según el gremio alcanza el 62% en los últimos dos años, y lamentó la falta de participación de los gobiernos locales y provinciales en el debate sobre el futuro de una empresa considerada estratégica para la región.
Mientras tanto, la expectativa está puesta en el proceso de búsqueda de socios privados y en las inversiones que puedan definir el futuro de las plantas de Villa María y Río Tercero, donde actualmente trabajan cerca de 600 personas.
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